La familia de Circius*

Circius era el dios del viento del noroeste (a veces del norte), que soplaba de las costas del Mediterráneo hacia el mar. Se trata de un viento frío, seco y violento, que alcanza corrientemente los 100 km/h y llega a pasar de los 200 km/h. Su mejor amigo, Céfiro, el dios del viento del oeste era el más suave de todos y se le conocía como el viento fructificador, mensajero de la primavera. Por ello, ambos se unían en primavera y otoño para crear y ayudar a las plantas y árboles en esos meses tan duros de renovación.

La familia de Circius

Además Circius era uno de los vientos más bromistas de toda la región. Le gustaba destacar frente a los demás, era muy observador y enseguida sacaba conclusiones acertadas de lo que veía o hacía. Comenzó a ser así tras instalarse cerca de la Ciudad del Viento. Su padre, Coro no había visto con buenos ojos su mudanza. Coro era el dios-viento del noroeste. Por ser un viento frío y seco, se le asociaba directamente con el inicio del invierno. Era un hombre alado, viejo y barbudo, con el cabello desordenado, completamente vestido en túnica, y calzando coturnos, llevando entre sus brazos una vasija de bronce de la cual esparce ardientes cenizas. Su hijo Circius, decidió que él prefería dar en vez de quitar, y aunque no le permitieron ser un viento más suave, su unión con Céfiro y su comprensión hacia las plantas, lo hicieron ser un dios a tener en cuenta.

Cuando tuvo a sus hijos, fruto de su unión con otro viento menor, decidió llamarlos como esos instrumentos de viento que veía utilizar a las personas en la Ciudad del Viento. Así Fagot, Ocarina y Tuba fueron los pequeños que comenzaron a ocupar la casa de Circius. Y por supuesto, Celine. La niñera de éstos.

La familia de Circius: una historia de La Ciudad del Viento

 

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