Dictados infantiles

Con todas las tardes libres que tenemos en este mes, además de aprovechar para leer y jugar, también estudiamos.

Una de las cosas que más me gusta hacer es los dictados. De momento, sólo con l’aînée, para que siga practicando la lectoescritura. Comenzamos en su día, dictados orales. Le decía una palabra, y ella tenía que ir diciendo como se escribía.

Y ahora, hemos pasado a los dictados escritos.

Materiales utilizados

  1. plantilla con líneas rectas.
  2. lápiz.
  3. libro de lectura, o imaginación.

Solemos hacer un par de frases sencillas, que haya leído en su libro de lectura durante el curso, o bien, intento que la frase que tiene que escribir sea con palabras que tengan sílabas ya estudiadas.

Por ejemplo, Clementina era una linda niña, de dulce sonrisa y tierna mirada.

dictado

Intento marcar bien todas las letras al hablar, para que se de cuenta de qué letras entran dentro de cada sílaba.

El dictado es un recurso que sigue una metodología concreta, primero debemos conocer las letras, tanto su lectura como su grafomotricidad, el niño tiene que tener una discriminación visual y auditiva correcta para poder reconocerlas.

Letras e imanes

Buscando siempre un juego útil para la llegada de sus majestades, entré en una de las tiendas que señala tener “juguetes educativos”. Tras enamorarme de todo, y explicar que buscaba algo que ayudara a l’aînée a leer, ya que estaba aprendiendo, la dependienta me enseñó esto:

Juego didáctico que ayudará con el aprendizaje de la lecto-escritura de los niños al tiempo que se divierten

En éste se unían prácticamente todo aquello que quería, más lo que sabía que podía gustarle.

El juego es sencillo, tiene 26 fichas imantadas con un dibujo y la palabra escrita debajo. Y 104 letras magnéticas, en la que no faltan vocales, para escribir -mediante la imitación y visualización del dibujo y la palabra-, lo que ve.

En un principio, debo reconocer que l’aînée prefirió las muñecas antes que este regalo, pero esa misma tarde, al explicarle qué tenía qué hacer y cómo, lo cogió con gusto.

Nos gusta: las letras imantadas. Los colores. Que se puede guardar en tres compartimentos distintos: vocales, consonantes y dibujos. Y que se guarda fácilmente en la estantería, como si fuera un libro.

Nos entretiene: formamos palabras. Conocemos nuevas. También se puede escribir con rotulador borrable.

Aprendemos, reconocemos las letras, las unimos y leemos. El juego está pensado para niños entre 3 y 8 años. Pero además hay distintos juegos similares, que podemos usar para aprender a diferenciar las estaciones, o a vestir a una muñeca. Otra cosa que me ha gustado, aunque aquí no lo he podido conseguir, aunque vía web imagino que si, es la posibilidad de tener el mismo juego con el alfabeto francés.