Tutoría de padres: respeto

Qué difícil es comenzar un post cuando son tantas las ideas que bullen, aunque todas ellas concluyan en una sola… El respeto. Cuantas veces decimos, padres y profesores, que los niños se fijan en todo, que nosotros somos el ejemplo a seguir… Y cuantas veces nos descubrimos haciendo aquello que no queremos, diciendo aquello que sabemos que hará daño, etc…

Queremos niños que tengan valores intactos, que aprendan a ser buenas personas, se ayuden entre sí y empaticen. Que sean emocionalmente inteligentes, con habilidades sociales que les permitan superarse. Con auto-control, con auto-confianza y con respeto.

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Tutoría de padres: Mediar en conflictos

En esta nueva tutoría de padres quiero hacerme eco de un post publicado en el blog de Mixka, en el cual comenta acerca de las diferentes interpretaciones que se puede realizar de un incidente, o episodio entre los niños.

Os resumo: un altercado entre niños llegó a hacerse una gran “bola” ante las madres implicadas, provocando que la tutora tuviera que “poner orden” ante una situación que ya se había arreglado en su momento. Como padres sabemos que la “teoría” para una correcta resolución de conflictos en niños es la verbal, de ahí  la importancia  que  dentro de la dinámica familiar se dé una buena comunicación. Continue reading

De cómo aprendemos a respetar

Una de las lecciones que hemos aprendido, o más bien, recordado, ha sido la del respeto. El pasado fin de semana, l’aînée estaba algo dispersa, y mandona. Eso llevó a que una de sus acciones tuviera una charla sobre cómo hay que decir las cosas.

Todo comenzó por una frase mal entonada. L’aînée quería que le trajera algo, porque era su sirvienta. En esta casa, el “por favor”, el “lo siento”, o el “gracias” en cualquiera de los idiomas es una norma.

Tuvimos una pequeña charla, la llevé a su cuarto y le expliqué que hay muchas maneras de decir las cosas. Algunas maneras las decimos mal, porque estamos cansadas o enfadadas, pero no es una buena forma de hacernos entender. En cambio si las decimos bien, estamos seguras de que actuamos bien, y seremos bien entendidas. Esperaba una disculpa o un “lo entiendo, mamá”. No dijo nada.

Más tarde, el padre le preguntó que había pasado. La niña no se ha disculpado. Pero me ha dado un beso. Al día siguiente, estuvo más pendiente de decir bien las cosas, de decir “por favor” en el momento oportuno.

¿Lección aprendida?