Tutoría de padres: Angustia por los cambios

Como padres intentamos buscar siempre lo mejor para nuestros hijos. El mejor colegio, la mejor actividad, los mejores juguetes, libros, compañía, etc… Queremos que ellos participen también de su propia educación, preguntándoles si les gusta -cuando son más mayores- la ropa ésta o aquella, si prefieren jugar con un puzzle o con una muñeca, e incluso, algunos intentan que les guste alguna actividad que ellos adoraban de pequeños.

Pero… ¿Qué ocurre cuando tu hijo, por temor o inseguridad, se echa a llorar?

relaciones entre hermanos

La vergüenza es un mecanismo evolutivo que nos ayuda a adaptarnos a lo novedoso y que se da con más frecuencia en determinados momentos de la vida: de pequeños, por temor e inseguridad; a los cinco años, porque aparece el sentido del ridículo, y en la adolescencia, por ser una etapa en la que nos importa demasiado la opinión que los demás tienen de nosotros.

En varias ocasiones he contado como l’aînée ha llorado al experimentar un cambio: entrar al colegio, ir al campamento francés… He de reconocer que sus excusas han cambiado con el tiempo, y que de un miedo a lo desconocido ha pasado a vergüenza por no saber contestar a algo.

No entraré a comentar las diversas experiencias que puede pasar un niño, pero si comentaré  las claves para dotarle de seguridad y recursos para no ser tan vergonzoso.

Sabemos, de otras tutorías que las personas más cercanas a los niños: padres, profesores, somo los que más podemos ayudar en la prevención de trastornos de ansiedad. De ahí, que podamos potenciar los propios recursos de los niños y fomentar nuevos hábitos.

Lo principal, como casi siempre es hablar con el niño de lo que le preocupa. Dejemos que exponga sus miedos y sus dudas. Que él vea que estamos a su disposición a la hora de preguntar. Contarle en qué consiste ese cambio, porqué pensamos que puede gustarle, y dejar que nos rebata nuestras ideas. No por ser el adulto tendremos razón.

Del mismo modo, tampoco hay que darle más importancia a una cosa que no la tiene, o no darle la suficiente por desinterés. Cambios importantes en su rutina, como el cambiar de colegio, asistir a clases distintas, pueden causarle angustia, y provocar que se cierren en sí mismos. Intentemos ponernos en la situación de nuestros hijos y alumnos, comprender porqué muestran rechazo a una cosa nueva, o porqué les intimida.

Ayudémosles a encontrar una solución al conflicto interior que tienen, ¿merece la pena llorar por algo que aún no sabes cómo es? ¿puedes ver el cambio de otra manera? ¿no habrá alguna cosa que te guste?

Y una vez el niño metido dentro de ese cambio, preguntemos si está bien, cómodo con la situación, animarle si sigue llorando al entrar al colegio, o sigue teniendo miedo a la nueva situación.

¿Porqué no me cuentas que te asusta a ti?

13 thoughts on “Tutoría de padres: Angustia por los cambios

  1. Nosotros tenos un problema con la ansiedad que vamos a comenzar a trabajar. A ver que tan se nos da porque tenemos que atajarlo antes de la preadolescencia

    • Ya habrás leído en varios de mis posts que mi hija mayor se angustia bastante con los cambios , aunque conozca qué viene después.

  2. A Guisante le cuestan un poquito los cambios pero luego se adapta bien, se relaciona muy bien. Me preocupa más la enana que el mes que viene ya la dejo en la guarde y es una falderilla de cuidado ^_^

  3. Acabamos de entrar por aquí de lleno en la época de miedos y la verdad es que me da una cosica verla asustada… Hablo con ella, trabajamos el tema pero no creas que veo muchos resultados. Es muy peque aún, imagino que se le irán pasando, y vendrán otros, jajaja. En unos meses empezamos el colegio, ella es muy sociable y está acostumbrada a ir a la guarde, pero el temor a que el cambio le afecte está ahí. Gracias por los consejos! Besicos

    • Para el cambio al colegio, tranquilidad es el mejor consejo que se puede dar. Es más temor el que podemos sentir los padres que los niños 😉

  4. Ay Marta… Me parecen muy interesantes todos los temas que propones en esta sección pero no puedo evitar quedarme luego un rato dándole vueltas al tema.

    ¿Sabré hacer yo todo esto? Mira que intentó hablar muchísimo con Leo, si veo que se agobia por algo preguntarle, darle tiempo, ver las cosas positivas… Pero eso lo hago con 3 años, sabré hacerlo cuándo sea mayor?

    • Si hay una buena comunicación de base, la mayoría de los “problemas” o retos a los que un padre se puede enfrentar serán más fáciles de resolver. Además, luego, en el momento, tal y como se haya ido educando al niño, se hará y pensará.
      La duda de si sabremos hacerlo bien cuando sean mayores la tenemos todos, creo 😉

  5. Buffff, éste es un tema que me encantaría hablar contigo pero en persona, con un café o una cerveza por delante.
    Peque no lleva demasiado bien los cambios y las novedades, así que estamos luchando porque el año que viene entre en el cole al que van a ir 6 compañeros más de la guarde ¡¡a ver si hay suerte!!
    Además, yo me he reservado dos semanas de vacaciones para poder estar con él en las jornadas de adaptación.
    Besazos.

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