Tutoría de padres: asignación y responsabilidad de tareas

Una de las cosas que adoro en la clase de mis hijas es la asignación de tareas desde primero de infantil. Las clases se desarrollan en aprendizaje cooperativo, como he contando en unas cuantas ocasiones, y en las mesas, se sientan 4 niños enfrentados entre sí, dos a dos. Con lo que cada uno tiene una pareja de hombro -el niño o niña que está sentado justo al lado- y cada uno de ellos tiene asignada una función o tarea. Las funciones son el responsable del silencio, que es el que con una señal, al estar hablando en grupo, manda callar; el responsable del material, que se encarga de repartir los objetos materiales: libro, ceras, lápices…, recoger y también limpia la mesa; el animador es el alumno que tiene que acabar primero la tarea para poder animar a los demás de su mesa y ayudarles; y el portavoz -como l’aînée, en estos momentos- es el que pregunta al profesor las reglas de alguna tarea, cuando no son capaces de sacarlas entre ellos, y el que se comunica con el profesor.

tareasEste ejercicio de asignación de tareas me ha permitido ilustrar el post, con la inestimable ayuda de l’aînée, que me ha explicado bien en que consistía cada rol, y que me ha indicado que cada poco tiempo van rotando, para que todos en el grupo puedan conocer esa responsabilidad.

Supongo que a partir de ahí, sacamos las tareas que tienen que hacer en casa las Genovevas. Ahora mismo, las tareas propias de cada una están asignadas a partir de la necesidad y dificultad de las mismas. Están las sencillas: responsable de la ropa y responsable de los tenis, tareas que consisten en poner a lavar las bragas y calcetines del día, y sacar las bragas y calcetines del día siguiente; y recoger y sacar el calzado.

También están tareas propias como recoger los juguetes. Pero esto ha sido una norma que tienen desde bien pequeñas. No se saca un juguete más hasta que no se recoge el juguete con el que estás jugando. Así nos hemos evitado tener un campo de batalla lleno de juguetes por todas partes -a veces, no ha sido así, claro, que son niñas-, y con la canción típica que cantaban en la guardería, se les ayudaba a recoger cuando eran más pequeñas, hasta que ellas han sabido ordenar las cosas en su sitio.

También tienen tareas propias de todos los días: hacer la cama, apagar la luz nocturna, meter la cama nido… O sacar los cubiertos, platos y vasos, sacar el postre o recoger la mesa al acabar.

Todas las tareas que se les asigne tienen que ser adecuadas a su edad, de nada vale decirle a un niño de tres años que haga la cama, si previamente no le hemos enseñado a hacerla, ni le hemos explicado que se tiene que hacer para tener la habitación ordenada.

Tampoco vale exigirle que haga una tarea complicada, más difícil de realizar para un niño, y de la que no aprenderá nada, sino más bien, provocaremos que no le guste, y no la haga. Debemos otorgarles confianza y responsabilidad con las tareas que les asignemos. Puede haber también tareas conjuntas, a hacer en familia, con el hermano, con la madre… O simples, pero siempre adecuadas a las competencias del niño.

Este post forma parte de la iniciativa de #HayVidaDespuésDeLos6, podéis leer más textos en el siguiente enlace:  

19 thoughts on “Tutoría de padres: asignación y responsabilidad de tareas

  1. Me parece imprescindible lo que cuentas y creo que marca el camino hacia la responsabilidad 🙂 De poco sirve pedirle a un chaval de 16 años que se haga la cama si cuando tenía cuatro no le asignamos esa tarea… Muchas veces terminaríamos antes haciéndolo nosotros que enseñándoles a hacer y a dejarles participar en las responsabilidades domésticas pero creo que es un tiempo muy pero que muy bien invertido.
    Por cierto, me gustan las iniciativas de la escuela de tus hijas 🙂
    Un besazo!

    • Sí, dándoles responsabilidades domésticas, afines a su edad y capacidad, sin presiones, sino más bien como ayuda, puede permitir que adquieran constancia y responsabilidad, que se irá acrecentando con el tiempo.
      Besos especiales, hermosa!

    • Entre otras, supongo, jajaja. Yo siempre he odiado secar la vajilla, y cuando en verano me tocaba a mi… Ay!! Si ofrecemos pequeñas tareas, que gusten a los niños, las cogerán con más ganas y mejor actitud 😉

  2. Me encanta eso del aprendizaje cooperativo! Aquí no se hace que yo sepa, una pena porque parece muy útil.
    Respecto a lo de recoger juguetes, yo intenté implantar lo de no sacar uno hasta recoger el anterior, pero he fracasado 🙁

    • En esta ciudad, mi colegio fue de los pioneros con el aprendizaje cooperativo. Y ahora cada vez más hay más colegios que se están preparando para dar el paso.
      Con lo de recoger los juguetes… PAciencia, y paso a paso, en mi casa también hay veces que no les apetece recoger, porque están cansadas, o porque quieren seguir jugando, entonces las ayudo y entre todas, se hace más fácil, más rápido, y hasta más divertido.
      Besos especiales!

  3. Te voy a decir una cosa de todo corazón… solo leyéndote me has transmitido tranquilidad y confianza en que con un poco de constancia nosotros también podemos conseguirlo. Tareas claras, adecuadas a su edad, tener paciencia pero ser firme y constante… la teoría la tengo clara, ahora me falta la práctica!
    Por cierto, lo de la organización de la clase me ha encantado! Sobre todo la figura del “animador”. Muchas gracias por ilustrarnos un mes más!!

    • Gracias a ti por propopner este tema, me ha encantado participar otro mes más. Y sí, la constancia es vital por ambas partes, pero también la predisposición de los niños, y la adecuación de tareas.
      Besos especiales!

    • Sí, al principio, supongo que es como todo, no terminas de entenderlo, porque una está acostumbrada a otro tipo de educación, pero es vital!

    • Jajajja, lo de recoger es también culpa nuestra. Vamos, que si no les diéramos tantas cosas, tampoco tendrían tanto que recoger, y se me acaba de ocurrir ahora… Que llevo toda la semana diciéndoles a mis hijas que voy a donar muchos juguetes… Y aún no he quitado ni la mitad!
      Perdón, que me he salido del tema, paciencia, y ayuda a Peque, al principio, para que vea que si se recoge se puede jugar con otro juguete, y cosas así. 😉

  4. En el colegio de mis hijos se trabaja igual, en infantil y primaria. Pero en casa… Mis hijos colaboran pero a veces, es fácil caer en la tentacion de hacelo una misma para ir mas rapido. Constancia es la palabra clave!!!

    Amaya y su libreta

    • Oh sí, alguna que otra vez he caído en esa trampa, pero siempre intento ponerme unos límites, si no comienzan a aprender ahora el valor del tiempo, más esfuerzo se tendrá que hacer de mayores.

  5. Lo del aprendizaje cooperativo es estupendo. A ver si lo propongo en nuestro futuro cole porque me parece una manera muy lúdica de empezar a tener responsabilidades frente al grupo (muy distintas a las familiares) e importantes para favorecer la autoestima y el orgullo del trabajo cooperativo en grupo bien realizado.

    Besotes!

    • Sí, la verdad es que el aprendizaje cooperativo es un punto. Al principio, como apenas se conoce, se pueden tener algunas dificultades (digo por parte de los padres, que están habituados a clases de profesor hablar-alumnos escuchan), pero es buena para todos los alumnos.
      Como siempre, tus comentarios en las tutorías de padres son excepcionales, aprendemos de ellos!

  6. Constancia!! esa es la clave y ahì es donde yo fallo miserablemente.

    Me encanta lo que hacen en el colegio!! Acá les dicen los line leaders y cada actividad tiene uno. Mis monkeys estudian todos en colegios distintos y en los tres coles hacen lo mismo, y los viernes todos los niños lavan platos de plástico! en la casa nos falta mucha consistencia, pero gracias al cole ellos son muy proactivos en ayudar.

  7. Pingback: Tutoría de padres: los niños crecen - Diario de Algo Especial

  8. Pingback: El árbol milenario de las lágrimas - Diario de Algo Especial

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *