Tutoría de padres: Castigos infantiles

En esta nueva tutoría de padres, quiero hace hincapié en una de las preguntas más frecuentes que suelen hacer los padres sobre los castigos. ¿Debemos castigar a nuestro hijo por un determinado comportamiento? Y si es así, ¿de qué manera podemos hacerlo?

Estaremos todos de acuerdo, padres y profesores, que por diversos motivos nos podemos encontrar en una situación complicada, que puede darse en un momento puntual, o por una actitud repetitiva. ¿Cuando debemos actuar para atajar el comportamiento erróreno, y qué vía podemos utilizar?

Hay muchos padres que optan por el diálogo, otros por el refuerzo de las conductas correctas y otros prefieren el castigo de las conductas erróneas. Todas estas opciones pueden ser válidas, cada una tiene sus propias ventajas e inconvenientes. Y lo que sirve para un niño de 2 años puede no ser útil para un niño de 5, o viceversa. Lo que vale para uno, puede no valer para otro.

Recordemos que los niños todavía no tienen desarrollada del todo su capacidad de acutocontrol ni su capacidad emocional, con lo que no podemos esperar que comprendan, a la primera, que nosotros queremos un determinado comportamiento en un momento preciso.

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Seguramente habréis leído que a partir de los dos años, de aquellos terribles dos, se pueden comenzar a atajar las rabietas, y el pequeño descontrol que parecen tener. Esto último es debido a que los pequeños comienzan a tener más control sobre sí mismos, a conocer cuáles son los límites dedicándose a investigar hasta donde pueden llegar sin que haya repercusiones.

Una de las primeras cosas que debemos hacer cuando vemos que se repite un comportamiento que podemos considerar inadecuado es avisarles que esa conducta no nos gusta y darle la oportunidad de que la cambie. Les damos la opción de corregir por si solos, antes de llegar a los castigos. Por supuesto, siendo tan pequeños, tenemos que decirles que es mejor “esta conducta” y no dejarlos a lo que su imaginación piense.

¿Qué normas puedo ofrecer al niño para modificar la conducta?

La inmediatez del castigo. Es lo que se denomina “acción-reacción”. De nada vale que haga algo mal en clase y que tras haber sido “castigado” en clase, se le vuelva a castigar al enterarnos. Seguramente el niño no recordará que ha hecho mal, y no entenderá el motivo de que le vuelvan a castigar.

Dar una respuesta proporcionada al hecho a corregir. No es lo mismo tirar del pelo a un compañero que no recoger el juguete que está en el suelo.

Centrarnos en la conducta. Esto significa no poner etiquetas. Solemos caer en el error de decirle al niño cuando ha hecho algo mal que “eres un niño malo, desobediente, etc”, cuando lo que debemos indicarle es que “esa actitud no es buena”. Así reforzamos la personalidad del niño, y puntualizamos en que la conducta no es la correcta.

Y por supuesto no compararle con ningún otro niño. Ni con su hermano. No hay que comparar. Si lo hacemos, caeremos en lastimar la autoestima del niño.

Cada padre y profesor tiene su propio librito de castigos o refuerzos. Lo único que debemos tener en cuenta, aparte de las normas anteriores, es que ambos padres estén de acuerdo, y si se trata de temas escolares, actuar en la misma dirección que el tutor.

Los padres deben ser perseverantes en el proceso de corregir la conducta. No podemos dejarles un día sin tablet, sin ver los dibujos, o sin leerles un cuento, si al día siguiente, repitiendo la misma conducta, les dejamos lo anterior.

En una de las charlas escolares que tuvimos, se dejó claro que el aprendiazaje para el niño no será porque haya hecho algo mal, sino que puede portarse mal, y aunque tenga un castido, puede ser “indultado”. Y se deben tener claras las técnicas que utilicemos. Decirle las cosas que tiene que corregir y que no las cumpla, porque no controlemos que las hace, por ejemplo decirle al niño que tiene que recoger el cuarto de jugar porque en 10 minutos toca ducha, y cuando se haya cumplido ese tiempo, y no esté recogido, recogerlo nosotros, no se hace. Hay que estar pendientes de que cumplen lo pactado.

Ah, y ya por último, no jugar nunca con los castigos físicos o relacionados con la comida. En el caso de la comida porque la alimentación no debe verse alterada por nada, puesto que podría llevar a provocar diferentes trastornos alimentarios en los niños.
El caso del castigo corporal se debe evitar para que el niño no aprenda que con violencia se solucionan los problemas y ellos mismos la utilicen cuando sus amigos tengan un comportamiento inapropiado; no olvidemos que la violencia sólo engendra violencia.

31 thoughts on “Tutoría de padres: Castigos infantiles

  1. En casa nosotros solemos reforzar las conductas positivas y hablar y hablar sobre las conductas que no nos gustan y por qué no son buenas. El diálogo y la paciencia es lo que mejor nos funciona de momento, aunque Akane tiene solo 3 años y no es muy gamberrota… ji!

    Besotes!

    • Con mis hijas también uso mucho el diálogo, y trato de hacerle entender a la petite (3 años) que es conveniente recoger, que es donde está fallando… :p

  2. En casa usamos los tres, diálogo, refuerzo positivo y castigo, pero nada funciona demasiado bien.
    El primero creo que porque Peque es demasiado pequeño y no entiende bien cuando intentamos razonar por él, y los otros dos porque los adultos no nos centramos. En casa mi marido y yo solemos ser bastantes estrictos con ambas cosas y llevamos un orden, pero luego están mis padres y mis tías, con quienes pasa mucho tiempo, a veces sin estar nosotros, y no tenemos un criterio común. Más de una vez le hemos castigado y mis padres, al poco tiempo, delante de nosotros, nos ha desautorizado.
    Si a eso le unes que Peque tiene un carácter fuerte y rebelde, pues tenemos todos los ingredientes para estar pasando unos “terribles dos” realmente terribles. Algo que ha empeorado incluso con la llegada de Hermanito.
    En fin, que lo único que pido es paciencia para aguantar un par de añitos más y que entonces lo del diálogo funcione mejor.
    Besazos y muchas gracias por los consejos, creo que son muy buenos.

    • Hola guapa!!

      Me quedan cosas que contar sobre los castigos, como las maneras que podemos tener para incentivar a mejorar la conducta, como las tablas de recompensa, que parece que no, pero ayudan mucho al niño a centrarse y ver que las cosas bien hechas tienen su, valga la redundancia, recompensa.
      Con mi petite, me pasa algo similar. Ella no quiere recoger los juguetes. Ha pasado del recojo lo que no uso para sacar todo. De todas partes. Y cuando se le dice que recoja, se escuda en su hermana, que es la que si hace caso. Hablo con ella y lo hace a regañadientes, y lenta. Buscando que me impaciente y me enerve, para que lo termine recogiendo yo…
      Hay veces que por mucha teoría que se saque, la práctica no siempre es fácil. 😉

  3. Completamente de acuerdo!
    Estamos en medio de la fase dichosa y bueno, con diálogo/negociación conseguimos bastante y lo complementamos con refuerzo positivo, pero a veces nada de esto funciona y claro, es un momento desastroso.
    Estamos todos aprendiendo, el gordi y nosotros…paciencia, observación, mucho amor y p’alante que todo pasará 🙂

    Un besazo!!

    • Eso es, no nacemos aprendidos, y la educación es algo que vamos adquiriendo poco a poco en la familia. 😉 Con paciencia, y buenas palabras, al final, se consigue encauzar las cosas.

  4. A mí me va a costar lo de evitar comparaciones ¡se me escapa solo! Mi bichilla aún no está en edad de castigos, pero a su papá le saca de quicio que aporree la tele. Es muy bruta, y le da unos golpes muy fuertes. Para disuadirla, hemos probado a entretenerla con otras cosas, pero en cuanto nos despistamos vuelve a golpear la pantalla. Desde hace unos días, cuando él la pilla haciendo esto, la tumba sobre la alfombra del salón (aún le cuesta un poco volver a ponerse de pie con rapidez) y es algo que a ella no le gusta, pero de momento no parece que asocie esa acción con un castigo por aporrear la tele.

    • Jajaja, tu pequeña está en la fase de explorar todo lo que tiene a su alrededor, es normal que le llame la atención la tele y quiera darle golpes. A mi, particularmente, no me gusta el “no” por definición, “no hagas esto”, “no toques aquello”… Prefiero, como en tu caso, cogerla y quitarla del sitio, explicándole, o al ser tan pequeña, cambiando el juego de aporrear la tele por un puzzle, un muñeco, etc… 😉

  5. Demasiado a menudo se nos olvida que cuado tachamos de incorrecto un comportamiento hemos de informar de qué comportamiento es el deseado. Me da pena ver a padres todo el día con el “no” y el “mal” en la boca, vale, los niños sabrán lo que no se hace o lo que está mal hecho, pero… ¿tanto cuesta explicarles lo que sí se hace o cómo hacerlo bien? igual ocurre cuando juegan con cosas que no son para tal fin, se les puede quitar, pero si quieren jugar, habrá que ofrecerles un sustituto más adecuado para ello 😉

    • ¡¡¡¡Totalmente de acuerdo contigo!!!!
      A mi eso de “cortales” la acción, sin explicar, con el “no”, “caca”, “malo”, etc… Me pone de los nervios. Yo trato de explicarles a mis hijas que “tal cosa no se hace porque…” Y cuando eran más pequeñas, funcionaba el cambiar la acción por otra. Es decir, si tocaban la tele con las manos, cogíamos un juguete y nos poníamos a jugar con él, vamos, el sustituto del que hablas.

      Besos especiales.

  6. Lo primero de todo, fundamental el último párrafo, nada de castigos corporales y con la alimentación.

    Nosotros somos más de refuerzos positivos y dialogar. Cuando consideramos que algo no está bien intentar hacérselo ver, que lo comprenda y siempre dando margen a que no se repita la situación

    • Hola!
      Me pongo en el lugar de la petite, y le digo que no le doy la cena, y no veas el pitote que me montaría!!! Ella no perdona ninguna comida, por muy tarde que sea, o por mucho que haya comido antes.
      Buenos métodos usáis, el diálogo cuando son un poco más mayores y comprenden, es fundamental.

  7. también como mamapuede! en casa siempre hablamos con él aunque a veces ni caso. Me sorprendo pegando un grito porque es la única manera que pare. No lo castigo nunca porque siempre le hago comprender y nos acabamos reconciliando y sabe que por ejemplo, no puede apretar la cabeza de su hermana. Negociación tras negociación vamos llegando a buen puerto aunque no siempre es fácil y puedo decir que aún no he vivido ninguna pataleta de tirarse por el suelo. Suele entrar en razón pero también le cuestan cosas como recoger… pues recogemos juntos! el refuerzo positivo ayuda bastante a ver las cosas de otra manera y conseguir encarrilarlo un poco! besotes!

    • Sí, la paciencia y el diálogo construyen un buen camino en la educación de nuestros hijos. El momento fatídico llega en cuanto tenemos prisa, o queremos hacer algo y no podemos porque hay algo por en medio, es el momento en que podemos perder el rumbo y agobiarnos. Es vital ser paciente en ese momento, y reforzar positivamente la conducta del niño.
      besos especiales.

  8. Me ha parecido un post genial, y no sabes la dura conversación que tenemos el papa de la bichito y yo con el tema de los castigos y el tema de no utilizar los físicos, yo jamás los he utilizado porque creo como tú, que con violencia (ojo un cachete en el culete) no aprenden más que eso, que pegando se soluciona todo. Pero él no piensa lo mismo……….y es una dura batalla.

    • Jejeje, lo bueno es unificar criterios, porque sino podemos caer en una ambigüedad que no ayuda nada al niño. Pero por lo que leo, la batalla está con él, y no con tu bichito 😉

  9. ufff que dificil a veces. pero las pautas que das están genial!!! yo a veces peco un poco con lo de la inmediatez, pero intento corregirlo. lo de centrarse en la conducta y la proporcionalidad me parece básico

  10. Qué razón tienes con algunas cosas que planteas, por ejemplo, las comparaciones que ya se saben que son odiosas.
    ¿Y qué me dices de los castigos en diferido? Se les castiga y ellos no saben el motivo porque la reacción no ha sido inmediata.

    • Mismamente, los castigos diferidos me parecen una de las cosas más horribles que se les puede hacer a los niños. Y ya no te digo si son castigos por dos personas, una en su momento, y otra más tarde… Ni las frase de “cuando llegue tu padre, te vas a enterar”, cuanto daño ha hecho!

  11. Yo no soy muy partidaria de los castigos, prefiero hacerles entender porque esto o aquello no está bien antes de usar el castigo, es mucho más cansado y largo el proceso, pero me parece importante que ellos entiendan el porqué de las cosas (hombre, si veo que se va a tirar por un precipicio no dialogo, lo cojo y evito el comportamiento claro está! jajajaja). Un besito guapa.

    • Exacto, los castigos generalmente se entienden como castigos físicos o de car aa la pared, sin explicaciones, de “has hecho mal una cosa, sentado hasta que comprendas”, y con este post quería indicar que nada más lejos de esto. Que hacerles entender a los niños el porqué se ha hecho mal una cosa es la base para que comprendan que no hay que hacerlo, y de ahí, mejorar su conducta.
      Y esto, es un papel de los padres, que somos los que tenemos que enseñar a los niños, las reglas de conducta social y de buen hacer.

    • No es fácil, pero tampoco difícil. Gran parte de las rabietas son debidas a que no son capaces de expresarse como nosotros sabemos. Si se les explica desde pequeños que cada momento y emoción tiene su nombre, eso ayudará a la educación posterior.

  12. Me encanta el párrafo en que recuerdas que aún no tienen desarrollado el autocontrol (¡si muchas veces les pedimos algo que muchos adultos a nuestro alrededor no consiguen ni siendo treintañeros!!)
    Un abrazo!!

    • Sí, hay veces que queremos que sean adultos, y no lo son. Así que poco a poco y con paciencia, que enseñar y aprender no es cosa de un solo día.

  13. Pingback: Tutoría de padres: tablas de recompensa - Diario de Algo Especial

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