Tutoría de padres: La zona de confort

Hace unas semanas, leía un artículo titulado “No es que los niños alemanes sean más listos. Es que aquí los atornillamos a la silla”, en el que un escritor que conoce las educaciones en Alemania y en España habla sobre las diferencias, y la zona de confort.

El libro en cuestión se titula Rompe tu zona de confort y está escrito por Gregory Cajina. Nos revela, de manera ágil y provocativa, planteamientos diferentes extraídos de los últimos avances en neurociencia para enfocar muchos de los escenarios cotidianos, y por tanto desapercibidos, que bloquean nuestra transición a una vida más acorde con lo que realmente queremos. Nos facilita 52 caminos para emprender ese cambio en nuestra vida que no puede aguardar más y ayudarnos a aventurarnos por parajes aún no transitados. Nos muestra cómo salir de la zona de confort en la que nos sentimos seguros y todo es conocido, pero que nos limita y no nos deja crecer.

Leyendo el artículo te das cuenta de las diferencias existentes y de cómo caemos, a veces sin saberlo en la zona de seguridad que nos da lo conocido. ¿Acaso nos da miedo errar, si nos estiramos un poco más allá de ese círculo dibujado en nuestra mente, y que situamos al alcance de nuestros brazos estirados?

Al contrario de lo que podemos pensar, esa zona “segura” es flexible, vamos probando poco a poco cosas con las que no estamos seguros, pero que al ir conociéndolas, las vamos asegurando y metiendo en nuestra zona de confort. Estos experimentos son cómodos porque son conocidos. Lo malo es que aunque sean cosas cómodas, muy probablemente muchas de ellas no nos gustan y no hacemos nada al respecto para cambiarlas.

tutoria_de_padresEn maestros, la zona de confort se llama reuniones preparatorias del nuevo curso, guías del libro de clase, etc… En padres y en niños, en rigidez a la hora de hacer tareas, métodos anticuados, no dejar hacer por sí mismo, o simplemente, temor a no estar a la altura.

¿Se puede salir de esa zona de confort?

Os pongo un caso práctico, una madre atemorizada por todas las circunstancias en las que se mueve su hijo, circunstancias en las que ella no puede hacer nada, excursiones, comedor, etc… La zona de confort, tanto de ella como la del niño es reducida, el temor no la deja avanzar, y quizas tampoco al niño, ¿no creéis?

Superarse es todo un reto, y superar esos miedos supone un gran reto, sobre todo a los padres, que queremos confiar en que nuestros hijos estarán sanos y salvos durante toda su vida. Pero debemos conocer cuanto antes, que ellos son personas que necesitan aprender y luchar contra sus propios temores, no les hagamos heredar nuestros miedos. Provoquemos en ellos la reacción, y facilitemos el camino para puedan avanzar, crear, aprender, etc…

Como dice Santiago Moll en su blog,

La conciencia será la que te permitirá recordar quién eras y reconocer quién eres y hasta dónde has llegado. Así es cómo se consiguen los sueños, así es como se alcanza la felicidad.

Cuestionemonos las cosas, preguntémonos “qué pasaría si”, e intentemos encontrar las mejores respuestas a nuestras dudas. Pongámonos en los ojos de los demás. ¿Cómo nos ve nuestro hijo? Y aprendamos de todo y todos los que nos rodean.

Salir de la zona de confort es educar en valores, es potenciar la creatividad y valores como el esfuerzo por encima de los resultados.

31 thoughts on “Tutoría de padres: La zona de confort

  1. Muy cierto. También leí ese artículo se comentas y me pareció muy interesante. Nos acomodamos en lo fácil, en lo seguro, sin arriesgarnos a ir más allá aún sabiendo que podemos perder oportunidades. Creo que la frase popular de “quien no arriesga no gana” deberíamos aplicarla más a nuestras rutinas diarias.

    • Cierto, debemos tener la fortaleza de salir adelante, de esa zona acomodada en donde sabemos donde está todo, y qué hay. Tenemos que arriesgarnos a conseguir nuestros sueños, que están más allá de ese límite.

  2. Yo solo en el parque, veo niños a los q sus padres persiguen de un lado xa otro y piemso: qué agobio!! Y me dicen q alucinan con mis hijos xq son independientes. Yo les dejo jugar a su aire,solo les pido q esten en un sitio donde pueda verles, aunq sea a 200 m. En ese sentido, no soy nada cuadriculada y les dejo bastante a su aire.

    • Yo también prefiero que vayan cogiendo autonomía. No les quito ojo de encima, pero no me meto en sus juegos a no ser que me llamen para acompañarlas a otro sitio del parque, para darles impulso en el columpio, o para jugar a dar comidas en el tren.
      Hacemos bien, jajaja.

  3. Muy interesante Marta, pero salir de esa zona de confort es muy difícil, porque esto es lo que conocemos y lo que nos hace estar seguros, y a veces salir cuesta pese a que sabes que salir de ella te beneficiará.

    • Es muy difícil, lo sé, nos acomodamos, y no nos aventuramos más allá de nuestra experiencia y conocimiento, aunque sepamos con certeza, que un paso más allá es mejor para uno mismo. Por eso, la inocencia de los niños nos enseña que esa zona de confort no es tan buena.

  4. Sabio consejo!! Yo lo intento, darles la mayor autonomia posible, dejarles decidir, etc, pero reconozco que me cuesta!! En el ambito personal, tambien intento salir de mi zona de confort, o mas que salir, hacerla mas grande!! 😉

    • Claro que cuesta! Estamos acostumbradas o adaptadas a una clase de vida, y nos cuesta amoldarnos a la velocidad a la que crecen nuestros hijos. Pero sí, es bueno salir o hacer más grande esa zona de confort.

    • Cierto, estamos convencidos de que estamos en una zona segura, que no hace falta arriesgar. Pero entonces… Truncamos nuestros sueños, no?

  5. Puede que hoy tenga el día optimista, no lo sé… pero me parece que la situación económica que nos ha tocado vivir está haciendo que en todo nuestro entorno se agudice un poco el ingenio, y que se salga más de lo que estábamos acostumbrados a hacer, de la zona de confort.
    Puede que con un poco de suerte, esto sea algo que nuestros hijos observen, y sigan practicando casi naturalmente cuando crezcan. Ojalá sea así. Y por si acaso, no está de más el intentar entrenarnos todos un poco. Cuesta mucho, pero cuando se sale, es mucho más gratificante que seguir dentro de esta zona.
    (Escrito está, ahora a aplicarse el cuento….)

    • Bravo por tu comentario, puede ser la situación o la propia creatividad que demuestras con los Bombones, no debemos tener miedo de salir de esa zona de confort y seguridad, porque siempre no puede quedar la duda “¿y si?”. Mejor arriesgar, y tratar de alcanzar el sueño, que ver como se esfuma a solo un paso nuestro.

  6. ¡Es así, tal cual! Si no sales de la zona de confort no avanzas. Esto sucede de la misma manera en los deportes, hay que siempre dar más para mejorar el rendimiento. He compartido tu artículo, ya lo verás. Muy bueno 🙂

    Saludos desde Budapest

  7. Por eso es tan importante educar en las emociones, en positivo, en la autoconfianza y en la superación… a mi me encanta viajar fuera de la zona de confort… je!

  8. Hola guapa, la expresión está de moda sin duda… por mi profesión ‘abandonar la zona de confort’ es una vieja conocida, de hecho creo que la he dejado tantas veces ya que 😉 no sé si es peor pecar por ‘defecto’ o por ‘exceso’ jajjaja

    • Jejeje, sí, está claro que la zona de confort es algo que escuchamos mucho últimamente. Hay veces que es complicado salir de ella, por temor, por desconocimiento, pero si no se intenta, nos quedamos ahí, y nunca sabremos si de otra manera hubieramos sido más felices.
      Besos especiales.

  9. Súper interesante el post Marta y es que además tienes mucha razón. El miedo nos paraliza, pero lo peor en este caso, como padres, es que muchas veces los perjudicados de esos miedos son nuestros peques. Yo paso TERROR cada vez que mi niño se tiene que ir con su padre en vacaciones o inclusive con mis padres, cuando se va al pueblo… Mis padres me decían hace poco ¿Y cuanso tú eras niña y te ibas con los abuelos?¿Y si nosotros no te hubieramos dejado ir?… Lógicamente hago frente a esos miedos y dejo que mi hijo experimente, viva, y cometa errores. El miedo es mío, nuestro, de los adultos y en ningún caso debemos transmitirles a ellos ese freno.

    Muaka!

    • Muchas gracias, Vero, los miedos nuestros por mucho que estén alimentados por cosas externas a nosotros, no deberían afectar a los pequeños. Siempre con recomendaciones, consejos se puede tratar de “paliar” esos miedos y evitar que los niños, y nosotros mismos, caigamos en esa zona de “seguridad”. Hay que vivir.

  10. Hola! me ha parecido muy interesante tu artículo. Es la primera vez que entró en tu blog y me ha gustado mucho, creo que me puede aportar muchas cosas. Sobre lo que hablas, yo voy un poco más allá, quizás me equivoque en mi reflexión, pero creo que a veces el problema es que ni siquiera sabemos que nos movemos en una zona de confort. Damos por hecho tantas cosas que no nos percatamos de que es ese temor a lo desconocido lo que nos impide ir más allá de ellas.
    Un saludo

    • Hola guapa,
      ¡bienvenida! Estoy de acuerdo con la puntualización que aportas, de hecho, creo que ese desconocimiento, a veces camuflado de temor, lo que no permite que nos movamos más allá de nuestra zona de confort.
      Besos especiales.

  11. La verdad es que mi zona de confort siempre ha sido muy amplia, también por circunstancias de la vida. Mientras que la zona de confort de Futuro Papá sí que es mucho más reducido…

    Yo desde que salí de CasaFamiliar a buscar aventuras me atrevo a todo, jajaja. Es una experiencia impagable 😀

    • Jajajaj, a mí me ha pasado algo similar, desde los 18 que salí a vivir de alquiler, he intentado no depender de mis padres o familia, y aunque si eran ellos los que me pagaban el alquiler, siempre he buscado más allá de mis “posibilidades”, trabajo, estudio, y otros pisos, jajaja.

  12. Yo quiero darle independencia a mi bichilla, pero la verdad es que llegado el momento no sé como actuaré. Veo más sobreprotector a su padre, pero él dice que se irá entrenando para no agobiarla y que sea libre e independiente. ¡Qué difícil es encontrar el término medio en esto de la crianza!

    • Ains, con las primeras siempre hay una especie de sobreprotección sobrevolando sus cabezas, cuando ya se tiene un segundo, esa protección desaparece, y se les da más libertad… A ambas.

    • Sí, en papel queda muy bien, pero hay situaciones que se nos escapan, y nos permiten anclarnos, pero siempre podemos hacer el intento. 🙂

  13. mi abuela tuvo a mi padre tan en su zona de confort que apenas tuvo edad para decidir salió disparado como bala perdida

    exacto, como bala perdida xD

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