Tutoría de padres: Padres brillantes (2a parte)

Hace unas semanas comenzábamos a pensar sobre el libro de Cury, Padres brillantes, maestros fascinantes. A partir de sus hábitos de buenos padres, podemos fijarnos en cómo hacer, qué cambiar, y sobre todo, provocar que la familia entera sea más feliz. No en vano, una de las presentaciones del libro indica que es el método más eficaz para formar jóvenes felices, proactivos, seguros e inteligentes.

Además de poner los hábitos del autor, explicarlos y poner ejemplos, doy más ímpetu a aquello que me parece especialmente importante para la crianza de nuestros hijos. Porque queremos la felicidad de nuestros hijos, y la nuestra también.

Si aún no habéis leído el libro, en el siguiente enlace [directamente aquí, en papel, o en la versión e-book] podéis adquirirlo, y si no estáis convencidos, seguid leyendo.

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  • Los buenos padres preparan a sus hijos para el aplauso, mientras que los padres brillantes los preparan para el fracaso: con este consejo, se pretende motivar, superarse y aprovechar las oportunidades. No basta ya con preparar a los niños a ser los mejores en alguna materia, si vemos que nuestro hijo tiene oído para la música, apuntarle a clases de violín, por ejemplo; o si es capaz de recordar cosas con varios días entre medio… ¡No! Los niños mejor preparados son aquellos que tienen la capacidad de aprender de sus errores y avanzar (entronca perfectamente con la máxima número 1 que vimos en la primera parte de esta tutoría). ¿Cómo aprender de los errores? Educando sus sentimientos, ayudándoles a poner nombre y apellidos a las emociones, no les demos la oportunidad de pararnos en el primer obstáculo, sino que ayudemos a franquearlo y a seguir. Durante años, mi hermana decía que yo era arrogante, yo lo entendía como que no necesitaba de la ayuda de nadie. A mis hijas les enseño que yo también me equivoco, que también sé pedir perdón. Y eso, nos ha ayudado con l’aînée, por ejemplo a franquear su “no sé” al comenzar a escribir, o su “no sé” al empezar a leer. Hemos aprendido a pedir ayuda y a mejorar.

Los secretos de la felicidad se esconden en las cosas simples y anónimas, tan distantes y tan próximas.

  • Los Buenos padres hablan, mientras que los padres brillantes dialogan como amigos: con este propósito, seguimos hablando de valores, solidaridad, compañerismo, optimismo. He de reconocer que al comenzar a leer este capítulo, no estaba de acuerdo. ¿Como vamos a ser amigos de nuestros hijos? Los padres pueden ser amigos, sí, claro, pero ante todo son padres. Pero a medida que lees, te das cuenta que la confianza y los recuerdos que compartes con ellos, ayudan en ambos sentidos. A nosotros como padres y a ellos, como hijos. Me gustó especialmente el hablar con el corazón. Los mejores momentos de mi infancia cuando mis padres dialogaban conmigo. (que lo han hecho en pocas ocasiones) Cuando me explicaban algo, o me contaban cosas que hacía de pequeña, me hacía formar parte de su vida. ¿Y acaso no hacemos lo mismo con nuestros hijos? Les contamos cómo nacieron, qué decían y hacían cuando eran bebés, les decimos cómo hacíamos nosotros a sus edades… Recordar, dicen, es vivir. Hablar con los padres es mucho mejor que ver la televisión o escuchar la radio. Es vivir. Y ayuda a sentirnos parte de algo, algo tan importante como son sus vidas.

El diálogo es una perla oculta en el corazón.

  • Los buenos padres dan información, mientras que los padres brillantes cuentan historias: los mejores cuentos salen de ellos, aunque seamos nosotros los que en los primeros años, les hayamos dado pie a muchas historias. Contándoles cuentos favorecemos su creatividad y su inventiva, ayudamos a que sean ellos mismos los que encuentren soluciones, y nos facilitan el camino para saber que todo va bien. No hay nada más fascinante y que haga que presten más atención que los cuentos, podemos sacar lecciones de vida de los cuentos, y “fabricar” cuentos a medida, donde ellos sean los protagonistas, y si además ayudan a montar la historia, no hay un mejor momento para compartir. El día de mañana, los cuentos serán contados por ellas, y nos mostraran sus deseos, sus fantasías, sus temores… Abramos un nuevo mundo de oportunidades.

Los padres brillantes estimulan a sus hijos a vencer sus temores y a vivir con suavidad.

  • Los buenos padres dan oportunidades, mientras que los padres brillantes nunca se rinden: con este hábito, Cury acaba la primera parte de su libro. Y nos da pie a confiar en nosotros mismos, para transmitir esa misma a nuestros hijos. Como padres esperamos que nuestros hijos sean felices, sean buenos y tengan un futuro magnífico, como padres debemos sembrar las semillas necesarias para prepararlos para un futuro lleno de gente que no será la de los cuentos de hadas, que no confiará en ellos, y que no les dará oportunidades. Por ello, debemos hacerles entender que aunque el camino puede no ser fácil, con integridad y perseverancia, se pueden ver los frutos. Aquí no vale el “yo lo sé todo”, sino el “puedo equivocarme”.

Como dice el propio autor,

“Un educador excelente no es un ser humano perfecto, sino alguien que tiene serenidad para brindarse y sensibilidad para aprender”

13 thoughts on “Tutoría de padres: Padres brillantes (2a parte)

  1. Totalmente de acuerdo: yo creo en valores tan denostados como la lucha, la superación, las recompensas a largo plazo… claro, es el camino mas difícil como educadores. Es más sencillo y se evitan los malos momentos y las rabitas consintiendo todo, pero así se crían pequeños y pequeñas tiranas. Aplomo, serenidad, constancia, esfuerzo… son el decálogo de unos padres brillantes.

    Besotes!

  2. Muy de acuerdo, pero yo nunca seré amiga de mis hijos, seré su madre, lo que no quiere decir que no dialogue con ellos, pero creo que tiene que estar clara la diferencia.

  3. Ufff, qué difícil cumplir todos los requisitos, sobre todo cuando tienes más de un hijo; tienes la sensación de que no llegas a todo y de que no dedicas a cada uno por separado el tiempo que necesitan… pero está claro que viene bien recordar estas cosas cuando estamos enfrascados en la vorágine del día a día para reflexionar un poco!

  4. qué debate lo de ser amigo de tu hijo! jajajaja! no sé qué tipo de madre seré, un término medio entre amigamadre… es difícil! y lo del fracaso, qué gran verdad! el otro día lo hablaba con mi cuñado, hay que estar más preparado para fracasar que para triunfar… bueno, quizás las dos cosas por igual, pero vamos! creo que no se los prepara para perder nunca y eso es malo! un abrazo y genial post!

  5. No conocía el libro pero lo que he leído me ha interesado mucho. No sé si el papá maestro tendrá constancia de él, pero me lo apunto.

    Una tarea difícil la de ser padre, pero a la vez una gran aventura para toda la vida que debemos afrontar con paciencia y sabiduría y libros como éste son de gran ayuda.

    Muchas gracias por tus consejos Marta, son un tesoro. Besos grandes.

  6. Me encantan las enseñanzas que sacas de este libro. Lo apunto para el próximo pedido a la librería.
    Bss

  7. Bueno , estoy de acuerdo con todo lo que dice porque yo que soy de observar mucho los comportamientos no sólo de mis chicos sino de todos los que le rodean , veo muchísimos errores de educación básica : faltas de respeto, intolerancia , insulto fácil , burla a los demás , cuando si en casa educas y sensibilizas al niño en que :”No se hace a los demás lo que no te gustarían que te hagan a tí” , se evitarían tantos sufrimientos inútiles. El acoso , las pandilleras excluyentes andan a la orden del día.
    Lo único que no me gusta del todo de lo que expones del libro : esa dicotomía constante entre padres buenos y padres brillantes , porque cada cual intenta ser buen padre/madre como mejor pueda .

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