Una de las cosas de las que más orgullosa me siento de mi hija mayor es de su conocimiento del ahorro. Entre lo que me escucha decir, y lo que ha aprendido en el colegio, puedo decir que es una de las personas que más piensan en el medio ambiente.
Cuando se lava los dientes, sólo abre el grifo para mojar su cepillo y el de su hermana. Se cepilla los dientes, abre el grifo para enjuagarse un poco y vuelve a cerrar.
Cuando se duchan, lo hacen juntas para ahorrar también agua. Mientras una se enjabona, la otra se moja. Y cuando soy yo la que por un casual, abro el grifo para que se caliente un poco el agua, ella viene detrás y me lo cierra.
Al igual pasa con la luz. Entramos en una habitación, y al salir, la apagamos. Si es por la mañana, abrimos la persiana para aprovechar estos últimos rayos de luz tempraneros.
Los tapones de las botellas son metidos en una garrafa de agua vacía. Y las botellas vacías de plástico van todas al contenedor amarillo.
Pocas personas haciendo algo por el medio ambiente, pueden ayudar a que éste mejore. Aunque en las facturas de luz y agua no se note.

Es una nueva generación mucho más concienciada. Espero que ellas puedan hacer algo por este planeta nuestro que sufre los desmanes de esta sociedad.
Cierto, los peques de hoy en día están más concienciados a todos los niveles. Espero yo también, que pequeños gestos por muchas personas ayuden al planeta.
Besos especiales!
Ains Marta que yo estoy todo el día igual con ellos…jajajaja. Álvaro ya empieza a ser consciente, pero la peke no y tooo el día voy diciendo…”Paula, apaga la luz que es de día y hay que ahorrar”…jajajaja. Bueno, poco a poco, al final lo conseguirán interiorizar. Y cierto es que pese a todo, poco se nota en la factura…
Yo estoy convencida que los pequeños pueden hacer un montón de cosas buenas por el planeta. Mis hijas están concienciadas, o más bien es l’aînée la que va recordando a los demás qué se puede o no se puede hacer. Hasta nos corrige a su padre y a mí, cuando dejamos el agua o la luz.
También es cierto que las Genovevas no paran de escuchar el “apaga la luz”, “cierra el agua ya”…
Besos especiales!
Jo, pues eso está genial. Yo tengo que andar como el perro y el gato con las luces… ¡Un desastre! Pero con hijo y marido… Ains…
En el cole del enano tienen la certificación de centro medioambiental y les están concienciando bastante bien (aunque ya te digo que aún queda trabajo por hacer). Todos los almuerzos han de ir en tuper, para evitar los miles y miles de albales y plásticos que se generan al envolver los tentenpiés. Y cuando el alimento va empaquetado, por lo que sea, el envoltorio vuelve a casa en el tuper. Generan muy pocos residuos. Creo que es muy importante concierciarles desde bien pequeños.
En casa los tapones los guardamos y los damos a diferentes asociaciones ya que con ellos se consigue ayudar a muchos niños que lo necesitan.
Un besote!
¡¡Qué bueno es ese colegio!! En casa, quién suele dejarse las luces encendidas es el padre, jajaja, creo que los chicos llevan en los genes lo del despilfarro.
Muy buena idea lo de los tuppers. L’aînée siempre lleva tupper, pero por facilidad: la fruta pelada, o las galletas. Ah! no, el envoltorio de las galletas, cuando es paquete individual lo tiran allí en el cole. Tengo que investigar si tienen para distintos residuos.
Besos especiales!
¡Muy bien hecho chicas!
Gracias!!!
Besos especiales!
Es estupendo!!! Yo también trato de ahorrar al máximo agua y luz… pero es mi chico el que no está concienciado -siempre me va diciendo ‘apagar la luz 5imutos antes no ahorra ni un 0,00005′-. Es un incrédulo medio ambiental. Yo soy de las de ” un grano no hace un granero pero ayuda al compañero”.
Muas!
Totalmente de acuerdo con la frase que has puesto. Pocas personas haciendo pequeños gestos hacen grandes cosas.
Besos especiales!
muy bien por la aînée, con más gente así el mundo iría mucho mejor!
Claro que sí!! En ello estamos, pequeños detalles por pequeños que sean, hacen un gran detalle :p
Te estás llevando todos mis besos especiales, Remorada!