Escondía la cabeza bajo la arena buscando algo de beber. Después corría lanzando grititos por todo el desierto y moviendo su trasero de lado a lado. La arena estaba caliente y le quemaba la suela de sus enormes patas.
Cuando el sol hacía malabares en vertical sobre su cuerpo, Rodolfo Valentino bostezaba con ganas, con la boca abierta de par en par, y mientras se transformaba en un tigre lleno de rayas, se podían ver, bajo sus dientes y lengua, unas plumas…
Al llegar la tarde, se tansformaba en pájaro bobo, y seguía volando a ratitos, y caminando otros. Aprovechaba para pavonearse delante de otros animales, doblándose en reverencias, y agitando todas sus plumas de colores, para deslumbrar y asombrar.
Con el sol ya bastante bajo en el horizonte se volvía a poner su joroba, y marchaba, todo contento y orgulloso, hacia el pequeño oasis, donde las camellas lo esperaban.


me encanta… ojalá pudiera cambiar tanto como él….jejejeje… feliz domingo
me encantan los dibujos!!!
Nos ha encantado a Luna y a mi.