150 palabras: Viajera de las estrellas (viaje, precipitado, interior)

by Alexandra Jursova

by Alexandra Jursova

Las gotas de luz son pequeños seres que manejan el tiempo a su libre albedrío, y que una vez desprendidas de su hogar, viajan por el espacio, hasta encontrar un lugar en el cuál se sienten únicas.

Cuando esta gota de luz comenzó su particular viaje, a millones de años luz de nuestro planeta, sólo tenía en mente conocer otros lugares, si bien no tenía, ningún lugar concreto que visitar.

Atraída por nuestra atmósfera, se dejó caer hacia una piedra gris. Pero antes de llegar, en su precipitado suicidio, una flor la atrapó. Una joven acarició uno de los sedosos pétalos, que se estiraron para sentir la caricia. La gota de luz, impresionada por aquel gesto, saltó hacia los ojos de aquella chica.

Ahora forma parte de la joven. La ilumina como la esencia de una belleza interior, se asoma a sus ojos y los ilumina con un cariño especial.


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150 palabras: Puntas (sueño, espejo, variación)

puntasSu mayor sueño era bailar en uno de los grandes Ballets de Europa. Tenía inteligencia para retener los ejercicios, los giros y los saltos, era la envidia de todas las niñas que empezábamos ese curso.
Sus tobillos eran fuertes, capaces de sostenerla sobre las puntas durante horas, sin ninguna queja, o mueca de dolor. Su empeine era su mejor baza.

Al acabar las clases, las pequeñas nos sentábamos frente al espejo, en silencio, mientras la directora ponía la música para que bailara.
Llevaba la música a su máxima extensión. Ella formaba parte de la música. Desde danza clásica hasta tango. Su variación con la música de Ella Fitzgerald, su gracia en el escenario, sus poses…. Todo era maravilloso.

Probó suerte en audiciones y concursos. Ganó premios, medallas, reconocimiento, sufrió por conseguir su sueño, y no lo logró.

Ahora tiene su propia academia, tiene sus propias alumnas y sigue alimentando sueños.


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150 palabras: Révolution (espíritu, autoridad, destino)

Fotógrafo: Lisa Sciascia

Fotógrafo: Lisa Sciascia

Me siento libre, mi espíritu se siente libre, he conocido y aprendido, he errado y hallado, ahora estoy feliz, he conseguido identificar la sabiduría que dan las cosas inevitables. Estoy tranquila, con dignidad, caminaré hacia mi final.

-“Está todo preparado.”

Cerré el libro, acaricié sus tapas con cariño, dejé la pluma con cuidado sobre la mesa, y despacio, me giré. Había conseguido que me dejaran encerrada hasta el último día en mi cuarto, en vez de tener que bajar a los calabozos.

Los guardias se acercaron hacia mí, para cogerme por los brazos, pero mi belleza los dejó parados en el sitio, agacharon instintivamente sus cabezas, en señal de respeto, y tras dejarme pasar, me escoltaron hacia el patio. Dos guardias delante abriéndome paso, y mis dos acompañantes detrás.

Con autoridad y magnificencia, Maria Antonieta se encaminaba a la guillotina que brillante y ostentosa, se erigía llamándola a su destino.


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150 palabras: Noche estrellada (lágrimas, caminar, huella)

Digital Vision-estrellas fugacesDespiértame cuando las veas llegar.

La pequeña de seis años no sabía que el cielo lloraba algunas veces, y que en esa calurosa noche de verano, vería caer las lágrimas de San Lorenzo, en brazos de su padre. Había pasado casi todo el día sentada en el jardín, mirando al cielo, y preguntándose cómo era posible que llorara. Si el sol lo iluminaba, y alguna nube, con forma de ovejita parecía alegrarse de caminar por allí arriba.

Despiértame cuando las veas llegar.

Por más que se lo explicaban, no comprendía que las lágrimas no eran más que estrellas que corrían por el cielo de tal manera que dejaban su huella en él. No había tristeza.

Despiértame cuando las veas llegar.

A la llegada de la noche, con las primeras estrellas, titilantes en el horizonte, ella ya dormida, soñaría con animales fantásticos, que reirían al ver caer las lágrimas del cielo.

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150 palabras: Bostezo (noche, bostezo, antes)

bostezoLa noche tenía sueño. Dragos avanzaba entre sombras y espíritus. Buscaba aquél espíritu que le permitiera descansar toda la noche sin sobresaltos.
Llegó a un arroyo, donde los espíritus jugaban una partida de cartas, quién perdía tenía que ir dentro de los sueños de los niños, y quién ganaba… Seguía jugando.
Dragos se acercó sigilosamente buscando a alguien concreto. Pero antes de llegar, se topó con el dios del viento que decidió ayudarlo. Sopló con suavidad, como bostezando, moviendo las nubes oscuras de la noche, y llevándolas hacia la madrugada. La oscuridad y los espíritus se movieron en silencio como si fuera el arrullo de una nana el que los cambiaba de lugar, transportándolos hacia el amanecer. Con el color que iba asomando entre las nubes, y el frescor del rocío, Dragos volvió a las rodillas de su dueña, sabiendo que había conocido de primera mano, la creación del bostezo.

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