150 palabras: (re)Sueño animal (arena, bobo, plumas)

Crispín el pájaro que hace dodo

Crispín el pájaro que hace dodo

Primera parte

Escondía la cabeza bajo la arena buscando algo de beber. Después corría lanzando grititos por todo el desierto y moviendo su trasero de lado a lado. La arena estaba caliente y le quemaba la suela de sus enormes patas.

Cuando el sol hacía malabares en vertical sobre su cuerpo, Rodolfo Valentino bostezaba con ganas, con la boca abierta de par en par, y mientras se transformaba en un tigre lleno de rayas, se podían ver, bajo sus dientes y lengua, unas plumas…

Leonidas tigretón busca a sus hermanos en el trigal

Leonidas tigretón busca a sus hermanos en el trigal

Al llegar la tarde, se tansformaba en pájaro bobo, y seguía volando a ratitos, y caminando otros. Aprovechaba para pavonearse delante de otros animales, doblándose en reverencias, y agitando todas sus plumas de colores, para deslumbrar y asombrar.

Con el sol ya bastante bajo en el horizonte se volvía a poner su joroba, y marchaba, todo contento y orgulloso, hacia el pequeño oasis, donde las camellas lo esperaban.


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Preocupaciones

Llevo una semana (y un par de días más) muy extraña. Una preocupación me ha estado rondando desde la aparición de un bulto en la garganta. Como una nuez. En mitad. No me he transformado en chico. Ni lo pretendo. La voz no me ha cambiado. Sigo tragando y respirando bien. Sólo siento el bulto, y alguna molestia. Cuando lo noté, no le di importancia. Pensé que sería cosa de una tarde. Pero al día siguiente, seguía ahí. Y comencé a volverme loca.

No quise mirar internet, porque sabía cuál podía ser el pronóstico más grave que saliera. Pero lo que más me enfermó fue la poca delicadeza o importancia que le mostró mi marinovio. “será un ganglio inflamado” (pero aún así pidió cita para el otorrino)

Incluso su hermano médico ratificó casi una semana después que podía ser eso.

Pero eso no evitó los pensamientos negativos que me pasaron por la cabeza. Si tengo algo malo… ¿Quién cuidará de mis hijas? Su padre, claro, pero necesitará ayuda. ¿Será capaz de darle toda la educación que hemos empezado a ofrecerles? ¿Cómo voy a poder “vivir” sin ellas? ¿Y ellas?

Tras visitas al otorrino, y una eco de garganta, no tengo nada grave, aunque necesito vigilancia, y si hay molestia, operación. Pero he salvado la primera bola de partido. No voy a escribir que ahora disfruto más del tiempo con mis hijas, porque ya lo intento hacer de normal. Pero si que intento ver más allá de un posible fin. Porque ellas se merecen todo lo mejor.

Saltando de foto en foto

Anoche, tras lavarles el pelo a mis hijas, les hice unas fotos payasas. Secarles el pelo con la toalla, y peinarlas da mucho juego, las risas eran estupendas.

Payasas

Después me puse a preparar la clase de francés de hoy, esa que les doy a los padres en el colegio. Buscando entre los colores y los números, y poesías y juegos para hacer, me encontré con una imagen que me encanta. Son las distintas maneras cariñosas de hablar con tus seres queridos. En Francia se usa mucho “mon petit chou”, “ma puce”, y aquí estás todas resumidas…

¿Cómo llamas a tus hijos?

¿Cómo llamas a tus hijos? ¿Tienen algún apodo especial? ¿Cómo los llamas con cariño?

No quería dejar tampoco pasar la ocasión de comentar que mis Genovevas tienen su propia CocaCola bloguera, gracias a la iniciativa de Pilar, de TodoMundoPeques, aquí está…

cocacolablogueraya

150 palabras: Sueños animados (camello, luciérnaga, brillante)

Camello soñador

Camello soñador

En un desierto no muy lejano, a medio camino entre unas islas, y una península, habitaba un camello de una sola joroba.

Rodolfo Valentino, que así se llama nuestro personaje, tenía un par de pequeñas antenas que le ayudaban a escuchar, entre dunas, las llamadas de otros camellos. Y también usaba unos anteojos de aviador, encontrados en un avión caído, para evitar que la arena entrara en sus ojos. ¡Qué delicado!

Por las noches, cuando todos dormían, él descolgaba su joroba, y bajo ella, soltaba unas alas blancas. Rodolfo Valentino se convertía entonces en una preciosa luciérnaga voladora y brillante… ¡Con patas de rana!

Petunia Margarita, la avestruz miedica

Petunia Margarita, la avestruz miedica

Volaba durante un largo rato, y en cuanto se cansaba de mover arriba y abajo sus alas, utilizaba las patas para seguir avanzando, con saltos rítmicos, como si fuera una bailarina con tutú.

Con los primeros rayos de sol, Rodolfo Valentino se convertía en… ¡una avestruz!

(continuará)


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Viernes dando la nota – I know my love

I know my love es una canción tradicional irlandesa, de la que The Chieftains hicieron una versión en 1999, y posteriormente, The Corrs hicieron una colaboración con los primeros, canción que os traigo en este último viernes de mes.

Adoro a ambos grupos. uno de música tradicional irlandesa, con toques de folk, y el otro, más moderno.