Conozco un libro de tapas duras, de piel, y que se titula “El libro de las sonrisas”; las hojas son de buena calidad, bastante gruesas y lleva un marcador verde, entre sus páginas. Es un libro normal, salvo porque sus hojas están vacías y…
El libro se escribe solo. Lo abres por cualquier página, y las letras comienzan a aparecer sin que haya nadie escribiendo. Aparecen direcciones a las que acudir, historias que contar, inspiraciones para poetas, recetas de cocina para abuelas…
Por las tardes, empleo parte del tiempo en escribir mis cuentos. Cuentos que más tarde el libro hará aparecer entre sus páginas.
Hay una historia de una niña traviesa que arrugaba las esquinas de los libros, y al aburrirse cogía alguna cera, y rellenaba las “o” de rojo, y las consonantes de azul. Hasta que le conté que los libros tienen sentimientos. Y ahora los trata con cariño.



