Cuando l’aînée entró en el colegio, me informé acerca del aprendizaje cooperativo, llegando un año después a la conclusión, que era un buen método de aprendizaje.
Además, os traigo un ejercicio, para que veáis las diferencias que existen entre los juegos competitivos y los cooperativos. Esta actividad se llama el dibujo central, y fue uno de los ejercicios que hicimos los padres en clase para entender esta metolodogía.
En grupos de 4 padres, teníamos una sola hoja de papel y un lápiz. La consigna era hacer un dibujo de una persona entre todos, cada vez que fuera nuestro turno, sólo podíamos dibujar una cosa. El primer padre cogió el lápiz y dibujó el círculo de la cara, el siguiente los ojos, el siguiente el cuerpo… Y así durante un par de minutos.
Cada uno de los padres va ayudando al que tiene el lápiz en ese momento, “le falta las orejas”, o “sólo tiene dibujada una mano”, ¿y si le ponemos un sombrero?”… Los demás compañeros deben intervenir e interactuar.
Al final de la sesión se ponen en común los resultados que cada grupo ha obtenido, haciendo hincapié en aquellos aspectos en los que cabe una aclaración. En este caso el profesor debe intentar evitar la clase magistral y unidireccional. Será a través del diálogo y de interacción entre los alumnos y el profesor que se irán resolviendo las dudas que hayan podido surgir.
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