Al comienzo del curso escolar, el padre de las Genovevas se puso de acuerdo con otro padre para ir a montar en bicicleta. Eso supuso comprar una nueva. Porque la que tenía se caía a pedazos. Me dije que sería una buena idea, así tendría la opción de comprar una sillita para llevar a la petite, mientras l’aînée, en la suya, le seguía.
Muy felices me la prometía…
Al cabo de unos meses, en los que l’aînée cogía su bicicleta, pero sólo cuando era yo quien la llevaba al parque, llegó con una feliz idea. Ahora quería una bicicleta de carretera, como las que vio en esta web. Claro, así me prometía que iría seguro, con el compañero, y que esas bicicletas no pesaban nada. Pero nada de nada.
Unos meses más tarde, todavía no había comprado una baca decente. Tenía que sacar las sillas del coche, para poder meter la bicicleta. ¡Eso no era lo convenido! Se suponía que toda la familia iba a disfrutar de esos paseos, y no sólo de un helado, al acabar él su carrera.
Debo reconocer que me da envidia. En una ciudad en la que todo el mundo va en coche, ir en bicicleta es un lujo. Recuerdo cuando me regalaron una bicicleta, que utilizaba para ir a hacer deporte con mi perra. Era una bicicleta estupenda, grande, de chica, perfecta para mí. O la bicicleta que tenía aquí, y que sigue en el garaje de la casa de mis padres, a la espera de que alguna de las Genovevas crezca y pueda usarla por los alrededores.
Ahora es más fácil tener una bicicleta, y conseguir ese equilibrio tan necesario para que los niños puedan quitarse los ruedines. Pero no nos volvamos locos, yo quiero una bicicleta. Porque una vez explicado el porqué las ruedas de las bicicletas son redondas, podemos motivar a nuestros hijos a hacer deporte de una manera entretenida y divertida. Como escribía en el reto #150palabras anterior, la práctica es la mejor enseñanza. No queremos que nuestros niños cojan miedo a una actividad que si se hace de manera grupal es todavía más divertida, ¿no?
Los beneficios de la bicicleta son muchos, y se pueden encontrar por la red diversos artículos, escritos por deportistas, pediatras, psicólogos… Todos ellos coinciden en que el ciclismo ofrece múltiples beneficios educativos para los niños, tanto a nivel motor como cognitivo y afectivo-social. Además de que le hacemos un gran favor al medio ambiente.
Por cierto, la petite no tiene bicicleta. Pero tiene una moto.



