Hace un tiempo tenía una aplicación en el móvil en la que escribía a la hora de llevar a las Genovevas a la cama, lo que habían hecho de importante ese día. Era una aplicación que desarrollaba una especie de diario personal, tan sólo escribía unas líneas, ponía una foto, y hasta me permitía poner la temperatura y el tiempo que había hecho durante ese día.
Todas las noches, hablamos de qué es lo mejor que han hecho ese día, qué es lo que recordaran o qué no les ha gustado de ese día.
Me gustaría con lo que ellas van contando, ir elaborando un cuento diario. Hecho por ellas mismas. Con dibujos que hagan ellas, y con sus emociones en cada palabra.
Una especie de historia propia convertida en cuento. Cada día, o cada noche, escribir lo que ellas digan, y hacer dibujos, collages, fotos, etc, que ilustren lo que ellas cuenten.
Erase una vez una princesa, llamada Danièle, que tenía dos ponys, que se llamaban Mateo y Alexia. Y tenía una hermana pequeña que se llamaba Yvette. También había un príncipe. Jugaban mucho con los ponys…