El Monstruo de Colores no sabe qué le pasa. Se ha hecho un lío con las emociones y ahora le toca deshacer el embrollo. Una historia sencilla y divertida, que introducirá a pequeños y a mayores en el fascinante lenguaje de las emociones.
Nuestra última adquisición en casa ha venido de la mano de Libros de papel, a partir de una búsqueda en su web de libros para ambas niñas. Y después de pasar una semana intensa de cuenta-cuentos, y de aprendizaje lector.
Este cuento viene por nuestra búsqueda de ponerle nombre a las emociones, cosa que ya hemos trabajado en distintas ocasiones, bien a través de los cuentos, bien a través de actividades; además, quería(mos) que las distintas emociones, que ellas comentan en diversos idiomas, fueran divertidas: “estoy enfadada”, “estoy happy”, “estoy fatiguée”…
En el programa Redes hablan de este libro:
Creo que soy de esas personas a las que le gusta llamar a cada cosa por su nombre. Ponerle nombre a las emociones es comenzar a conocernos y entendernos un poco mejor.
Además la autora del libro, nos da recursos gratuitos para trabajar las emociones y los colores. Como ella misma escribe en el anterior enlace:
Por un lado, recomendamos leer el cuento y luego hacer un trabajo didáctico de identificar y poner nombre a cada emoción acompañándoos de los ejercicios propuestos en el Recurso 1 y Recurso 2. Por otro lado, podéis hacer un trabajo más exploratorio o emocional/vivencial, donde cada niño, una vez reconocidas y nombradas las emociones podrá expresar las suyas propias de una manera más natural, libre y auténtica (Recurso 3).
No me queda más contar la historia, preguntar a las Genovevas, teatralizar la historia, y que luego l’aînée lo haga con su hermana.