Matemáticas divertidas

Muchas de las actividades que hacemos en casa van destinadas a l’aînée. En el colegio aprenden materias, que en casa reforzamos. Y lo hacemos a nuestra manera. Como un juego.

Ver como la petite nos observa e intenta participar de nuestros juegos, sin saber muy bien qué tiene que hacer o decir, ha hecho que también busque actividades sólo para ella. O más bien, adecuados a su edad.

Mariquitas numéricasSiguiendo con los posts matemáticos, y aprovechando que adora los animales, he reutilizado las flash cards de mariquitas. Tengo hasta el número 10, pero la primera toma de contacto fue sólo hasta el número 5. Con la petite hemos utilizado también el concepto de poco y mucho, más y menos.

Hemos ido viendo las tarjetas de una en una, en orden numérico y dándoles ideas de a qué corresponden los números. Por ejemplo, dos mariquitas que se dan un besito, como los años que tú tienes. Tres mariquitas reunidas. Cinco mariquitas haciendo un círculo…

Ella ha ido reconociendo la grafía de los números. Y después ha ido señalando las tarjetas con los números que le iba diciendo. Además, hemos explicado qué hacía cada mariquita.

¿Qué hemos aprendido?
Los números del 1 al 5. Hemos aprendido las cantidades, en qué tarjeta había pocas o muchas, o sólo una mariquita. Hemos pasado un rato las dos juntas. Y hemos asociado los números a situaciones cotidianas.

150 palabras: De teatros (reina, lapicero, teatro)

1. Una historia de números.
2. Números y letras.

ReinaExisten, comenzó la reina, unas cuantas palabras que guardan encerrado el nombre de un número al final de las mismas, y que pueden, de este modo, escribirse de modo mixto, esto es, una parte con letras, y otra, con un número.

Los números se quedaron mirando a la reina con cara divertida. Podían seguir siendo ellos mismos, y además tener más amigos. Y comenzaron a preguntar con qué letras podrían formar palabras.

El cero encontró palabras, como lapicero, tapicero, carnicero…
El uno, se complementaba con las palabras alguno, oportuno, vacuno…
El tres, tropezó con palabras como arrastres, sastres y desastres.

Cada número, iba encontrando palabras que ellos podían concluir. No hace falta decir que aceptaron encantados juntarse con las letras.
Tanto se divirtieron, que escribieron un poema a la reina, en señal de gratitud por haberles dado a conocer las palabras. Todos juntos hicieron la obra de teatro que sigue.

PROPINA.
Una tarde de Marzo, cayó en el país de los números, un agua0, muy fuerte, largo e inoport1, que destruyó los decora2 y vesti2 de una representación de pin8.
Llamaron, asusta2 y preocupa2, a los sas3 para que, con sus agujas e hilos, arreglaran los jer6 y leotar2 de colores, y también a un tapi0, que ayudó con aquellos desas3.

En menos de 24 horas, todo se arregló, y números y letras representaron ante la reina su teatro.

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Aprendemos a sumar

Hace ya unos meses, l’aînée vino con tarea para sumar. Había que hacerlo de tal manera, que coincidieran grafía y dibujos, y que la suma no fuera mayor de 4.

Nos pusimos a ello con los gomets. Y de ahí salió su primera tarea de matemáticas divertidas.

Aprendemos a sumar

Con los gomets de distintos colores y formas, hizo las sumas. Ella pegaba los gomets a un lado y a otro del signo más (+), y después los contaba. Ponía el número que eran, y los sumaba. Así conseguimos que la tarea fuera divertida a la par que educativa.

La semana pasada, ampliamos el resultado de las sumas hasta 5. Volvimos a utilizar los gomets, pero además hizo la grafía del resultado con dibujo. Es decir, la suma como en el anterior ejercicio, pero además dibujaba puntos o cuadrados totales.

Esto me dio la idea para utilizar los números y los signos de la manera que harán más adelante.

Recogí los números de internet y los plastifiqué, tal y como se ve en la imagen.

Números para sumar

Después de recortar todo, y de que hiciera la tarea que nos habían dado el jueves, nos pusimos manos a la obra. Sumamos con los números pequeños, primero. Y con tres soluciones posibles.

Matemáticas divertidas

Para ella, fue fácil decir que la solución era 4.

Y el resultado es...¿Qué hemos aprendido?
Que las matemáticas son divertidas. Que si me dan una manzana, y ya tenía tres, tengo más (concepto de sumar). Que mamá siempre tiene juegos para explicar las cosas. Que también se puede restar. Y que no debemos hacer matemáticas divertidas después de hacer dos hojas enteras de tarea, porque la atención se desvía, por muy emocionante que sea.

150 palabras: Números y letras (chapotear, profesores, regla)

Primera parte.
Más númerosLos números dos eran muy antipáticos. Les gustaba sobre todo irse al río, y jugar entre ellos, a chapotear, a bucear. Los demás números que les miraban desde la orilla, les decían que parecían patos.

El cuatro y el siete eran los números más serios de todos. Eran los profesores de la escuela, los que se encargaban de explicarles cómo se hacían las sumas entre ellos. El maestro siete era muy estirado, y siempre llevaba una regla en su mano, para golpear la mesa, cuando sus alumnos estaban despistados.

Cierto día, llegaron hasta el país de los números, los reyes A y U, y les propusieron mezclarse con las letras.
En un principio, los números, que nunca habían seguido un orden establecido, no querían estar a las órdenes de dos letras mayúsculas. Pero la reina A, muy sabia, quiso contarles una historieta, para que vieran las mejoras que podían aportar…

[Continuará]


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150 palabras: Una historia de números (números, cine, cuesta)

NúmerosExistía un país de números conocido como Matemáticas. Allí vivían todos los números desde el uno hasta el nueve, y el cero, redondito e hinchado, sin lugar a dudas, el más travieso de todos.
Pero no estaban solos. Había muchos unos, y muchos doses. Y nueves y sietes.

Al cero le gustaba estar siempre acompañado. Era de esos números que necesitaba otro para sentirse identificado. Y así, cuando se juntaba con el número uno, para ir al cine, le cogía de la mano, y se iban, el primero botando, el segundo, dando saltitos.

Otras veces, era el número nueve el que acompañaba al cero, entonces, ya podían apartarse los demás números de su camino, porque iban rodando y rodando por todos los caminos. Lo que más les gustaba era tirarse por la pequeña cuesta que llevaba al límite del país. Giraban y giraban, y al llegar abajo, estallaban en carcajadas.

Continuará…


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