Te robo una frase

Este mes jugamos con una frase de Raymond Chandler, de su libro La hermana pequeña.

Había soñado muchas veces en como sería la vida si no fuera la suya. O como sería si estuviera inmerso en un cuento. Incluso había fantaseado con vivir al otro lado del espejo como Alicia. Probar la galleta que decía “cómeme” y hacerse pequeño hasta entrar en un mundo de fantasía…

Pero eso, todo el mundo lo sabe, es imposible.

Sentado en la última mesa de la cafetería, veía entrar a la gente, saludar, pedir un café y sentarse, metiendo las narices en sus móviles o en sus tabletas. Alguno había que pedía el periódico. Pero en esa era digital que le había tocado vivir, aquellas personas eran los especímenes raros. El televisor aullaba noticias a las que nadie hacía caso.

Decidida a cambiar las cosas, comencé a echar la silla hacia atrás para levantarme cuando ocurrió.

Rodeó la esquina de la mesa y se plantó ante mí. Extendió la mano izquierda y me levantó la barbilla.

No me lo esperaba, así que lo primero que hice fue apartar esa mano, a la vez que caía ruidosamente los quince centímetros que había conseguido levantarme antes.

Jim Arbogast

Jim Arbogast

Iba a decirle qué carajo le pasaba, cuando me di cuenta de quién era.

-No digas nada, no hables, tan sólo escúchame.

Enfurruñada, puse ambos codos en la mesa y apoyé la cabeza, dispuesta a escuchar.

Al principio, sus palabras no paraban de ser carentes de toda interpretación. Se excusaba por todo lo que me había hecho pasar durante ese tiempo, frases que no dejaban de ser un mea culpa en toda regla. Mi enfado seguía latiendo, y ello me producía un extraño dolor de cabeza. Mis ganas de irme habían aumentado, y cuando hice el ademán para ello, consiguió que me quedara quieta con una simple sonrisa. ¡Una simple sonrisa!

Mis intenciones de cambiar el mundo, de hacerle abrir los ojos a la gente comenzaban a desaparecer. No podía soportarlo. No quería seguir en sus redes.

-Mira a tu alrededor. ¿Acaso no ves que ya no compartimos nada con los demás? Poco nos importa si alguien nos pide ayuda, y declinamos cualquier ayuda sutilmente. Nos da igual si alguien tropieza en la calle o un coche lo atropella, somos autómatas. Vamos a lo que vamos, fijamos un objetivo al comienzo del día, y no paramos en ninguna esquina para pensar. Nos dejamos llevar por los móviles, por las noticias que nos llegan sin preguntarnos si podemos parar con todo ese hervidero de cosas malas. ¿No lo ves? Hay que cambiar esto. Volver a ser personas. Ayudar al prójimo sin pedir nada a cambio. Una buena acción entrena otra buena acción. Deja tu socorrido monólogo y muévete. Haz algo por los demás. Sonríe, saluda, ayuda a una vieja a cruzar la calle… ¿Yo qué sé! Pero no dejes que yo siga creyendo que no valgo para hacer algo bueno, estoy predestinada a cambiar las cosas. Y voy a empezar ya.

 Primera participación.

Safe Creative #1401261025419

Este contenido, a excepción del contenido de terceros y de que se indique lo contrario, se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International Licencia.

19 thoughts on “Te robo una frase

  1. Gran verdad la que relatas en esta historia. Yo lo puedo ver porque no soy de los que tienen sus ojos siempre en su tablet o en su smartphone, y me “hace gracia” ver a los demás embebidos, como tu dices “como automatas”, sin darse cuenta de lo que pasa a su alrededor…
    Resumiendo, que me ha encantado, jejeje. ;)
    Muchas gracias por sacar un huequito de tus vacaciones para compartirlo con nosotros en el juego. :)
    Besos!

  2. Me da mucha pena que vivamos en un mundo “ajeno”. Situaciones en las que hace relativamente poco tiempo nos habríamos lanzado a ayudar, ahora nos limitamos a pasar de largo, por pasotismo, por miedo, por temor a que nos quieran hacer algo ….
    Estamos cada día más desnaturalizados.

  3. Bonita cruzada para cambiar el mundo..pero yo pienso que la tecnología no nos deshumaniza por sí misma. Gracias a ella compartimos estas historias. ¿Molaría más hacerlo todos juntos frente a una gran hoguera? Pues sí..pero es mucho más complicado ¿No? jajaja por cierto estaría genial hacer encuentro de cuentacuentos… Un besote y disfruta de tus vacaciones!

  4. Hola Marta.
    Me gustó tu relato. Y me encanta la determinación y la fe en sí misma que tiene “ella” para cambiar YA. Pero sabes lo que me gustó más? La sonrisa. Esa sonrisa es una de las más bellas que he leído.
    Bueno, es un placer compartir el juego contigo y me encantará seguir leyéndote.
    Besos.

  5. Después de leer esto me alegro mucho de haber sido educado por mis padres del modo en que lo hicieron. Yo nunca dejé de ayudar a una viejecita a cruzar la calle, abrir las puertas a los que son más mayores que yo y a las damas, ayudar con las bolsas del mercado a los conocidos, recuperar gatos, ceder paso, levantarme del asiento en los autobuses y metros (en los aviones no me dejan pero si no también lo haría) y todo eso que ahora resulta tan “anticuado” y de lo que yo disfruto notoriamente.
    Muchas gracias Marta por compartir y jugar con nosotros.

    Un abrazo.

  6. Me alegro mucho del comentario de Ricardo. Es justo el chico que todos necesitamos. En cuanto a mí, lo hago siempre que puedo y reconozco que me gusta que me mimen. No es necesario ni que me abran las puertas, ni que me acompañen al portal, ni que me lleven el maletín o ayuden con las bolsas pesadas o me cedan un asiento cuando me siento muerta de dolor de pies y cansancio, pero si me lo hacen lo agradezco de todo corazón. Y doy gracias por haber tenido la suerte de conocer a gente así.
    Gracias Ricardo por tu permanente caballerosidad y educación y muchas gracias Marta por hacernos ver la cruel realidad en la que nos encontramos.
    También estoy de acuerdo con Thebluemonster, pues es evidente que si no fuera por las nuevas tecnologías no nos habríamos conocido ni estaríamos jugando a nivel internacional, ni siquiera nacional o a la vuelta de la esquina. Ni de casualidad!
    Por eso agradezco pertenecer a esta generación intermedia que tiene todavía la educación de antaño y los logros del futuro, porque por más que cambien y adelanten las tecnologías, nunca ninguna habrá supuesto un avance tan importante socialmente como este.

    Un saludo.

  7. Interesante reflexión sobre la naturaleza humana y, ciertamente, es muy preocupante nuestra falta de empatía. Cómo muy bien dices, no estamos convirtiendo en autómatas ¿y sabes qué es lo peor? que al parecer a casi nadie importa. Saludos Marta.

  8. Es inevitable la manera en que mayor o menor grado nos podemos identificar con el relato, yo sigo apostando por mucho al contacto personal, pero el flujo de la cotidianidad no deja de hacer su efecto en mi.
    Me gustó mucho tu historia, muchas felicidades!

  9. Una llamada de atención para ver en lo que nos estamos convirtiendo, y a pesar de experiencias personales que me demostraron lo contrario, yo aún creo en las personas, en la humanidad y en la educación y que esos valores aún están en nosotros y nos tenemos que ocupar de que los tengan las ge eraciones venideras. Un relato que nos ha dado que pensar. Un saludo a todos los compañeros!!!

  10. Que cambio!! acabo de aterrizar como quien dice y he visto de nuevo tu blog y me gusta!!!. Me ha encantado tu entrada de hoy, no sé de dnde sacas la inspiración y lo que es aun mas dificil, el tiempo!!!!!!!!!

    • ME alegro que te guste el diseño, he dado el salto, y estoy renovada. Aunque comencé a cambiarlo a principios de agosto, y llevo días sin tocar nada del blog. Pero creo que se quedará así.
      Besos especiales!

  11. Pingback: Te robo una frase - Diario de Algo Especial

  12. Pingback: Te robo una frase - Diario de Algo Especial

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code lang=""> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong> <pre lang="" extra="">