La maternidad de la A a la Z: Elección

La vida está llena de elecciones. Y más desde que somos madres o padres. Porque ya no son nuestras propias decisiones, sino las decisiones que tomamos por y para la vida de otra persona.

Comenzamos con cosas triviales, ¿cómo decoramos la habitación?, ¿qué es necesario comprar?, ¿cuándo hacemos la reforma del baño? Y seguimos con preguntas que marcarán el camino de nuestro hijo, ¿cómo se llamará?, ¿qué educación seguirá?, etc…

Cuando son pequeños, podemos elegir por ellos, y poco a poco ir haciéndoles partícipes de las decisiones y elecciones tomadas. Eso favorece la autonomía en los niños, ya que les ayudamos a elegir entre dos opciones, por ejemplo, les ofrecemos dos platos para hacer en la cena, y ellos eligen uno. O les preguntamos si quieren lavarse el pelo hoy o mañana…

La vida es un camino lleno de distintos senderos, ahora ve por ese camino, ahora ve por el otro… Pero cada decisión debe ser meditada. Si con nosotros mismos, damos mil vueltas a lo que es mejor para nosotros, o nuestro entorno; deberíamos hacer lo mismo hacia nuestra descendencia.

La maternidad de la A a la Z: Maternidad

La Maternidad o ser Madre es un estado de vida que casi toda Mujer debería experimentar. Es un sentimiento generoso y de aprendizaje continuo. Porque tanto el bebé como la madre se van nos vamos conociendo desde el momento en que nos miramos a los ojos.

Para nuestro recuerdo, quedan los primeros olores y los primeros balbuceos. Dejamos atrás nuestra impulsividad, y damos la bienvenida a otro tipo de orgullo, orgullo éste por sus enseñanzas continuas, y nuestras lecciones olvidadas.

Los miramos, y vemos nuestro hoyuelo, su sonrisa, sus largas pestañas… Pasamos de un yo a un nosotros. Y nos apasiona ir aprendiendo a la par que nuestros hijos. Además ellos nos enseñan.

madre

Nos enseñan a ser niños otra vez. A que no hay nada suficientemente importante que nos haga llorar, o reír, o sentirnos mal o bien, y que basta un abrazo para volver a ver la vida de mil colores.

¿Llorar porque me han cogido un juguete? Cojo otro, o juego con otro niño. Sus soluciones, tan sencillas como razonables, pueden mejorar el mundo. Nuestro mundo.

Dos niñas. Dos deseos. Nuestra responsabilidad y consciencia de educarlas bien, tanto en valores como en enseñanzas curriculares. Nuestra preocupación en días de fiebre, de enfado o de tristeza. Nuestra alegría diaria.

Ser madre es maravilloso.

La maternidad de la A a la Z: Hoyuelo

Tanto l‘aînée como la petite tienen hoyuelos en sus caritas. A Danièle se le notan menos ahora con sus cuatro años, pero desde chiquitita, los tenía bien marcados. Quizás lo único, junto con sus ojos, que eran parte de mí. Porque sí, lo reconozco, es un calco de su padre. (Pero ya cambiará, me digo)
De hecho, mi padre y mi hermana ya están diciendo que se está pareciendo a mí, pero claro, al tener yo la familia tan lejos, me lo dicen de ciento a viento, y su familia cada día, dice que se sigue pareciendo al padre.Yvette si la veo más parecida a mí que Danièle a su edad. A ella se le notan los hoyuelos más. Y además, siempre está sonriendo. Salvo cuando se esconde detrás de mi porque tiene vergüenza.
Hermanas y tan distintas a la vez.

La letra h de mi diccionario de la maternidad es HOYUELO.
La letra o de mi diccionario de la maternidad es ORGULLO.

La maternidad de la A a la Z: Orgullo

Mi hermana siempre me ha dicho que era orgullosa, en el sentido de ser vanidosa y arrogante. Y tenía razón. Consideraba que hacía las cosas mejor, y que debían decirmelo. Ya se sabe, esos momentos de adolescente que se tienen, y que nos vuelven locas. Me enfadaba cuando me decía que era orgullosa, no entendía bien a qué se refería. Ahora, unos años más tarde si lo comprendo.

Las cosas se hacen bien, si queremos, para ello tenemos que decidir de qué manera queremos y debemos hacerlas. Sentirse orgulloso de las cosas que hacemos es positivo, pero cegarnos por ese sentimiento, es negativo. Nunca me equivocaba, siempre tenía la razón, no dejaba hablar a los demás, porque sus opiniones no eran suficientemente buenas.

Una de las lecciones que me dio en su día mi hermana fue hacerme ver que ese sentimiento me estaba destruyendo. Aceptar a los demás como son, aprender de ellos y compartir vivencias y experiencias es lo que nos hace ser mejores personas.

Ahora sigo siendo orgullosa, pero en otro sentido. Siento orgullo de mis hijas, por como son, por como aprenden, por como se sostienen la una a la otra. Siento orgullo por mi familia. Siempre están dispuestos a ayudar y a colaborar. Estoy orgullosa de como ambos estamos encauzando la educación de las Genovevas, de como se van formando como personas. Estoy orgullosa de como son con su entorno, de los valores que tienen.

La letra o de mi diccionario de la maternidad es ORGULLO.