Recurso creativo: cuento con imaginación

Muchas veces hacemos ejercicios de imaginación que terminan olvidados en un cajón. Contamos historias a nuestros hijos, sobrinos, alumnos… Nos montamos un cuento de la lechera, o simplemente leemos y soñamos.

Una de las cosas que me gusta hacer con las Genovevas es contar historias. Y ahora que son un poco más grandes, montar un cuento entre las tres. Nos ayuda a despertar la imaginación, a mostrar curiosidad y a conocer hábitos y costumbres.

imaginacion sapoAyer por la tarde, contamos el cuento del gato que tenía tres bigotes. Y cada una añadía una frase. La historia no dejaba de ser un reflejo de lo que hacemos habitualmente en casa por la tarde, jugamos, nos duchamos, cenamos, leemos, nos quedamos en la cama de mamá y papá hasta que nos vamos a la de cada una…

A la petite se le ayudó preguntándole qué hacía el gato después de la ducha, o qué cenaba. Sus respuestas eran peculiares, pero totalmente predecibles.

Y resulta una historia corta pero muy divertida.

¿Jugamos?

Este comienzo de historia lo escribí hace 10 años en mi otro blog… ¡Diez años!

Cuando aparece la luna en la laguna, los sapos saltan, croan, bailan, persiguen mariposas, cazan moscas y, a veces, se enamoran.

Las princesas en cambio se aburren y se aburren, y sueñan con ser sapos…

La primera persona en comentar puede continuar con el relato, y así inventamos una nueva historia. ¿Participas?

18 thoughts on “Recurso creativo: cuento con imaginación

  1. Nuestra princesa aventurera no estaba dispuesta a estarse quieta en el palacio. Se puso su cubre pijama de oso, cogió un trozo de bizcocho de la cocina y un farol de la entrada, y salió muy decidida hasta desaparecer entre los arbustos de los jardines.

  2. Sigo a Sra Díaz…

    Mientras caminaba por los arbustos oye un pequeño ruido, se giró y allí estaba él, un diminuto y pequeño animal con una nariz muy larga que le invitaba a seguirla, caminaron por un nuevo sendero que nunca había visto y derrepente una luz inmensa los paralizo….

  3. El sapo no sabía bien qué tenía delante ¿era un oso con falda? ¿que no dormían los osos en invierno? Este oso debía ser muy espabilado porque no solo estaba despierto, además tenía la cara cubierta de miguitas de bizcocho y al parecer brillaba con luz propia, o al menos lo hacía una de sus manos.

    Era el cómplice ideal para la aventura que tenía planeada y que había dejado de lado hasta que volviera a aparecer la luna llena: salir del charco y ver mundo.

    • Nunca es tarde 😉 Para los viajes largos y los cortos, cuando no sabéis qué hacer más, imaginar e ir contando un cuento es una buena alternativa.

    • Jajajaj, me encanta!! No lo voy a borrar. Podías continuar con la frase del post, o seguir con el cuento de los comentarios. Esto último es más lioso.

  4. (sigo al de madresestresadas)

    – Y si me dejas ser la princesa de los sapos? . Por qué no me llevas a donde tu vives y me enseńas la vida en tu laguna?. Quizás yo pueda enseńaros algo de la vida de las princesas y aprender algo de la vida de los sapos.
    Pero entonces hizo una mueca de disgusto…
    – Aunque me dan mucho asco los sapos, la verdad. Pero qué te parece la idea?

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