Tutoría de padres: Padres brillantes (1era parte)

Hace un tiempo, Débora habló del libro de Augusto Cury, “Padres brillantes, maestros fascinantes“, cuya esencia se resume en educar nuestros sueños: cómo formar jóvenes felices e inteligentes. Mentiría si dijera que es un libro que se lee rápido. Bueno, se lee rápido, pero es conveniente, y muy recomendable leerlo con detenimiento, marcando las frases en las que te gustaría mejorar, o en las que consideras que

  1. debes mejorar
  2. debes profundizar
  3. o dar ejemplo

En la primera parte del libro, en la que hoy nos vamos a centrar, y dedicada sobre todo a los padres, Cury nos habla de siete hábitos que nos ayudaran a mejorar. Nuestros hijos fotografían cada momento y todo aquello que han registrado ya no puede borrarse, como mucho puede ser reeditado por nuevas experiencias basadas en las viejas. Por ello, es muy importante que pensemos en la educación que queremos darles, en que nuestras palabras y acciones diarias sean coherentes.

“Con el tiempo, niños y adolescentes pierden el placer por los pequeños estímulos de la rutina diaria.”

O

“No estamos educando la emoción ni estimulando el desarrollo de las funciones más importantes de la inteligencia, tales como contemplar lo bello, pensar antes de reaccionar, exponer y no imponer las ideas, gerencias los pensamientos, tener espíritu emprendedor. Estamos informando a los jóvenes, y no formando su personalidad.”

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Me pondría a señalar todos las frases que escribe Cury, pero quiero llegar a esos siete hábitos, porque la educación es lo más importante que tenemos, y que podemos ofrecer a una persona para su formación integral, hay que ayudar a formar a personas que sepan estar en paz consigo mismas, que sepan participar en la sociedad, que sean espectadoras críticas de la vida que les rodea, que sean felices e inteligentes. Son 7 reglas, aunque debido al interés que suscitan, comentaremos las tres primeras, y en próximas entregas las otras 4.

  • Los buenos padres dan regalos, mientras que los padres brillantes dan todo su ser: como padres ayudamos a nuestros hijos a ser autónomos, a ser capaces de manejas sus emociones, sus frustraciones y alegrías. Como padres queremos que tengan todo lo mejor: mejor habitación, mejor ropa, mejores juguetes… ¿Pero cuantos de nosotros les damos más que cosas típicas materiales? Los padres brillantes podemos darles nuestro tiempo, nuestra compañía, nuestra experiencia… Pensad por un momento, si les ofrecemos siempre que lo piden (o no) un juguete, por poner un ejemplo, seremos recordados por ese momento. En una semana, a lo sumo, olvídate que se acuerden del detalle ofrecido, o del motivo. Los condenamos a ser consumidores del futuro, y caprichosos. En cambio, si les hacemos conocedores de nuestras experiencias, de nuestra vida, les haremos partícipes de nuestras emociones, y esto sí será un momento para recordar, para ambas partes. ¿Por qué es fundamental para la formación de la personalidad de los hijos que los padres permitamos que nos conozcan? Porque es la única manera de educar las emociones y crear unos vínculos sólidos y profundos. Me gusta ver en los ojos de mis hijas como se emocionan cuando les cuento algo de cuando eran más pequeñas, o cuando compartimos cosas de cuando yo era pequeña y hacía cosas como ellas.

Tenga conciencia de que educar es penetrar uno en el mundo del otro

  • Los buenos padres alimentan el cuerpo, mientras que los padres brillantes nutren la personalidad: uno de los puntos importantes de este hábito es sobre todo la prevención y resolución de conflictos, puestas tanto en valor en estas últimas fechas. Como padres alimentamos a nuestros hijos físicamente, en una práctica saludable, con frutas y verduras… Pero ¿cuántos de nosotros, padres, somos capaces de alimentar su alma? De cuidar que no se enfaden, o se angustien, o se estresen… Hacemos hijos que queremos sean grandes profesionales, pero no les enseñamos a manejar las emociones para conseguir las metas. Aquí, debemos luchar contra la sociedad, máquina que se mueve por el individualismo, no se trata sólo de una prueba de obstáculos sino también de una carrera de fondo, en la que debemos acompañar a nuestros hijos. Alimentemos a nuestros hijos en felicidad, en optimismo, en sueños…

Prepare a su hijo para “ser”, pues el mundo lo preparará para “tener”.

  • Los buenos padres corrigen los errores, mientras que los padres brillantes enseñan a pensar: es sin duda alguna una de mis máximas preferidas. Una de las cosas que mis padres me enseñaron cuando era pequeña, si no conocía el significado de una palabra, la buscaba en el diccionnario; si no entendía una situación, preguntaba el porqué… Esto consigue que tengamos una conciencia crítica y que reflexionemos antes de actuar. No consiste sólo en corregir, sino que los padres brillantes debemos dar las herramientas necesarias para que comprendan el porqué, y puedan usarlas en situaciones similares. ¿No os habéis dado cuenta que siempre hay alguna frase que repetimos todos los días, o semanas, o meses, y que siempre, inevitablemente nuestros hijos caen en el mismo error? La personalidad de los niños está en constante aprendizaje, no les digamos “haz esto” o “no hagas eso”, sin explicar las causas. Sorprendamos a nuestros hijos, no les regañemos, dejemos que piensen en la situación y que busquen una salida. Por ejemplo, las niñas se han enfadado entre ellas, discuten y gritan. Si les gritamos a la vez, caemos en el juego de las reglas, expliquemos con calma que si grita una, la otra también elevará la voz para hacerse oír, y que si discuten, pierden un tiempo de juego que no podrán recuperar. Y dejemos que piensen. Os sorprendería la reacción.

Educar no es repetir palabras, es crear ideas, es encantar.

Os espero la próxima semana, para comentar los 4 hábitos que faltan para ser padres brillantes como los/nos define Cury. Mientras tanto, ¿me contáis en estas 3 reglas de hoy, qué hacéis con vuestros hijos, y en qué debéis mejorar?

Podéis adquirir el libro directamente aquí, en papel, o en la versión e-book.

31 thoughts on “Tutoría de padres: Padres brillantes (1era parte)

  1. Madre mía que difícil. Hay veces que haces las cosas por instinto (la mayoría) y siempre pensando que es lo mejor para ellos pero el cansancio, la rutina y otras mil cosas te hacen perder hábitos que son beneficiosos para el desarrollo y crecimiento de tus hijos.
    Espero no olvidar ninguna de estas reglas.
    Bss

    • El autor escribe en el libro 10 hábitos muy sencillos, que todos deberíamos conocer, y que realmente solemos llevar a la práctica, aunque es cierto que hay veces, como dices, que el cansancio, la rutina, nos hace olvidar que somos padres, y ellos niños. No perdamos la ilusión, ni hagamos que ellos la pierdan.

  2. oh que interesante. Muchas veces se nos olvida que está en nuestras manos como se desenvuelvan en el futuro, cuando estén solos ante la vida. Nos has recordado cosas importantísimas y valiosas. Espero el siguiente post!

    • Un libro que todo padre/madre debería leer. Una recomendación muy acertada, y unos hábitos muy buenos en los que, metidos en la vorágine del día a día, podemos olvidar.

  3. Me ha encantado la segunda cita… se colma a los niños (y ampliaría a los adultos también) de información a raudales, datos, datos y más datos… y nos olvidamos de los cimientos de su ser, la personalidad. Seguro que el libro es interesantísimo!

    • Lo es. Fue una recomendación y muy acertada. De hecho, el mismo día lo compré y casi lo acabé de leer. Dice cosas obvias, pero que muchas veces nos olvidamos.

  4. Que difícil es ser madre, y por lo que veo la cosa se complica jajaja. Me parecen tres máximas muy importantes en la educación de nuestros hijos. Creo que la de enseñarles a resolver los conflictos o manejar las emociones es una de las más complicadas pero importantes a la vez. Cuando mi bichito entra en perreta no hay quien hable con ella y es verdaderamente muy compicado.

    • Todavía es muy pequeñas y hay tácticas para ir suavizando las rabietas, pero las máximas que cuenta Cury son sacadas del sentido común, tan sólo que las olvidamos algunas veces.

  5. Me ha gustado tanto tu artículo que me he pedido el libro. Justamente ese el tipo de educación que mis padres me dieron y la que tratamos de darle a mi hija.

    Saludos desde Budapest

  6. Acabo de volver a tu blog después de las vacaciones ¡me encantan tus cambios! Te ha quedado todo monísimo y muy bien ordenadito. Respecto al tema de hoy, yo aún tengo que aprenderlo todo. Estos posts me vienen genial, porque yo no sé si llegaré a se runa gran madre, una madre brillante o la peor de todas las madres. Menos mal que en el grupo de crianza nos grabaron a fuego que cada madre es para su hijo la mejor que podría tener, porque eso me ha quitado un gran peso de encima. Aún así ¡yo quiero ser la madre más relumbrona de la comarca! Tengo que empezar a ponerme al día en estas cuestiones que pueden marcar tanto el carácter y el futuro de mi bichilla.

    • Me alegra que te gusten los cambios, porque comencé muy bien, cuando aún tenía tiempo, y después con las vacaciones, y las niñas, apenas pude tocar mucho más.
      Totalmente de acuerdo con la frase que te dijeron, pero si nos ayudan y nos dicen un par de cositas como escribe Cury en su libro, no viene mal tampoco, no?

  7. Este es uno de los libros para madres y padres que mas me gusta. Creo que, efectivamenta, te muestra un camino que conocemos pero que no siempre transitamos. Yo tengo muy presente lo que debo mejorar (la ‘calidad’ del tiempo que paso con la peque), en lo que debo profundizar (en su felicidad, enseñarle a manejar sus miedos y frustraciones, su valentía…) y tengo también muy claro en lo que debo darle ejemplo (de serenidad, tranquilidad, de hábitos emocionalmente y físicamente saludables). Y caminamos juntas, pues querer ayudarla me obliga a revisar mis “viejos y malos hábitos” para cambiarlos. Gracias a ella intento ser mejor persona cada día.

    Besotes!

    • Hay que ver todo lo que nos ofrece un pequeño en nuestras vidas, parece que seamos nosotros, como adultos los que les enseñamos, pero somos mejores gracias a ellos.
      Besos especiales.

  8. Muy interesante el libro y el post. Yo debo mejorar en todo, porque la teoría la conozco, pero llevarla a la práctica es más difícil, y no siempre lo consigo.
    Espero la siguiente entrada y creo que, además, me voy a hacer del libro.
    Gracias por compartirlo.

    • Es un libro que te hace reflexionar mucho sobre cómo enseñamos a nuestros hijos. La teoría si la tenemos, al menos la mayor parte de las máximas que cuenta Cury. Tenemos que esforzarnos por llevarlas a cabo.
      Besos especiales.

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