Hace mucho tiempo,
la Luna no era el satélite que hoy conocemos. Era un pequeño planeta al que le gustaba pasear por el espacio. Un día se encontró con la Tierra, y se enamoró. Le gustó el color azul, el agua que cubría casi todo el planeta, los árboles, los distintos colores…
Pero la Tierra estaba enamorada del Sol.
La Luna comenzó a conquistarla, se acercaba, giraba con ella. Pero la Tierra no le hacía caso.
Al final, una órbita alcanzó la Luna, obligándola a dar vueltas a la Tierra.
Algunas veces, se consume por la tristeza, – fase menguante -, y otras, recupera las ganas de enamorar a la Tierra, – fase creciente -. Una vez al mes, durante tres días, enseña su superficie a la Tierra.
Algunas veces se interpone entre el Sol y la Tierra, formando un eclipse; únicamente para que la Tierra se fije en ella.

Me ha encantado el cuento, una manera romántica de explicar las fases de la luna 😉 Esta semana de puente perdóname que me haya saltado la cita, prometo no faltar la semana que viene 😉
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No hay problema!! Ya ves cuando estoy contestando yo a los comentarios… Feliz semana!
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Una forma muy creativa de explicar a los niños tantas cosas… Sencillamente perfecto
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Gracias, recuerdo cómo me explicaron las fases de la luna en clase, y creo que de esta manera, es más fácil recordarlo 😉
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Hermoso!
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Muchas gracias!
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Una maravilla.
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Gracias.
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