La noche en blanco fuimos de paseo por la ciudad. La petite cogió por primera vez la guagua y entramos al Palacio de Lercaro. En La Laguna es muy conocido por las leyendas que encierra. Dicen que el fantasma de Catalina Lercaro ronda por allí…
Una joven que falleció a finales del XVI y que según afirman varios testigos sigue presente en su casa (La casa Lercaro), el actual Museo de Historia de Tenerife. Son varias las personas que afirman haber oído voces o haber visto un espectro circular por las dependencias de las instalaciones, aunque quizás el suceso más extraño es las reiteradas escuchas de pasos en el piso superior del edificio, cuando no se encuentra más que un único empleado haciendo la guardia en el recinto.
Pero esta historia nace hace ya varios siglos, a finales del siglo XVI, cuando el noble Antonio Lercaro vivía en esa casa con su familia y su hija Catalina. Tal y como era costumbre en la época, la obligaron a contraer matrimonio con un hombre de avanzada edad, por lo que, al ver que su futuro no podía ser cambiado, decidió quitarse la vida arrojándose el mismo día de su boda a un pozo de la parte trasera de la vivienda, el cual se encuentra en la actualidad tapiado. La leyenda apunta a que el cuerpo de Catalina está enterrado en una de las estancias de la casa, debido a que, al haberse suicidado, la Iglesia se opuso a que recibiera cristiana sepultura en un cementerio. Es por ello que muchos afirman que su alma aún se encuentra deambulando por la casa. Tras los muros de la Casa Lercaro, en la parte trasera de la vivienda, existe un pozo tapiado donde se afirma que Catalina Lercaro se arrojó el mismo día de su boda.
Afirma la historia que estos hechos motivaron que la familia Lercaro se trasladara a vivir a La Orotava, lo que se debió, según el comentario popular, al deseo de huir de la vergüenza de no llevarse a cabo la boda, a la pena por la muerte de la joven y a los comentarios que se levantarían en la ciudad. Es probable que hasta huyeran por el alma atormentada de Catalina, según ha destacado un estudioso de los fenómenos paranormales como Héctor Pérez Fajardo.
Hoy en día, este palacio está transformado en Museo de Historia y Antropología. Y siguiendo con la visita a los museos que iniciamos un domingo, decidimos entrar. Y porque había una muestra de carruajes y de arte novel.
El Museo de Historia desarrolla una labor de divulgación del devenir histórico de la isla de Tenerife, ofreciendo una visión general del desarrollo institucional, social, económico y cultural de la Isla entre los siglos XV y XX.
En la sede del MHA en la Casa Lercaro, además de llevarse a cabo tareas de investigación, conservación, difusión y exhibición de fondos y colecciones de la historia de la isla, el Museo dispone de una programación –coordinada con la otra sede- con una gran variedad de actividades culturales y didácticas. El próximo día que nos acerquemos por allí, iremos a ver el portal tradicional que ya han instalado la semana pasada.


Qué bonita la historia
Buenos días!
La verdad es que sí, propia del siglo pasado.
Besos especiales!