Muchas familias, al nacer el bebé, se fijan en la parte física, si se parece a la madre o al padre, si tiene la misma nariz que el padre cuando era pequeño, o si ese pelo es como el de la madre… Más allá de estas observaciones, también observamos otras importantes, relacionadas con el aprendizaje, ¿cómo desarrolla el bebé la personalidad que tendrá de adulto? ¿Nace el bebé con una mezcla de características heredadas o es una hoja en blanco en la que las experiencias que viva le irán formando y transformando?
Los distintos argumentos que hay y las respuestas a estas preguntas que formulo, podéis leerlas en mi nueva colaboración en Onda Gominola. Sigas un extremo u otro, es importante ayudar al niño a progresar en un ambiente tranquilo y positivo, dándole cariño, prestándole atención, y disfrutando de todos los pequeños logros que primero como bebé nos encandila a todas las madres, y luego como niños, nos enorgullece.
Pues ahora leo el otro post, pero sin leerlo me aventuro a opinar. Yo creo que en ese segundo aspecto que comentas somos parte en blanco y parte no. Creo que la vida, el desarrollo y los estímulos que vamos teniendo nos van haciendo, moldeando. Pero hay otra parte que la tenemos ya determinada en nuestra marca genética. Yo me fijo en mis padres y veo rasgos en lo metódico, incluso en la forma de llegar a las mismas conclusiones en determinadas cosas, y digo… ¡Es que soy mi padre! Y en otros aspectos me veo mi madre. Y eso es innato en mí. Hay otras cosas que no lógicamente. Por ello somos seres individuales, únicos e irrepetibles.
Ala, y ahora voy a leerte a ver si tú opinas lo mismo o no :P
¡Un besazo!
Exactamente igual. Opino lo mismo, venimos predispuestos ya con una carga genética importante, pero nuestro carácter lo vamos forjando con nuestro entorno.
Besos especiales!
Sí!!! Ya lo he visto!!! ;) Me ha gustado cómo lo has explicado. Sobre todo eso de la estimulación. Si tienes “una virtud” pero no la desarrollas o estimulas, quizá no despierte nunca, pero estar ahí está. ¡Gran post Marta!
Muchas gracias amore!
Yo me uno a esta opinión, tenemos una importante carga genética (que muchas veces condiciona hasta nuestra salud con determinadas enfermedades y que por tanto nos obligan a prevenir con especial ahínco) y tenemos una parte que va moldeándose a lo largo de nuestra vida. Un sólo acontecimiento traumático puede condicionar el resto de nuestras vidas. Lo que sí que veo lógico es que nos fijemos en el físico cuando llega un bebé a nuestras vidas ya que aún tardaremos unos meses en apreciar signos de su carácter. Un besin
Yo también creo que somos la suma de nosotros mismos y de nuestras circunstancias (entorno). Y, lo mas importante, creo que podemos limar las partes menos ‘amables’ con el paso del tiempo…
Voy para allá a leerte…
Besos!
Eso es, no lo has podido resumir mejor.
Besos especiales!
Y gracias por seguirme allá donde escribo mis locuras ;)
Pues yo siempre he pensado que el entorno puede cambiarlo todo, pero es cierto que hay muchos hermanos que tratados igual o casi, no se parecen en nada…. Un beso