Había esperado mucho tiempo. Se había hecho pequeñita al verlo pasar. Y había respirado aliviada al notar como pasaba de largo sin percibirla.
El día comenzaba a despertar, y los rayos de sol jugaban con los cristales colgados de la ventana, formando luces de todos los colores.
Había decidido que su viaje iba a ser ese día. No sabía cuanto tardaría, si horas o minutos, si días o semanas. Nadie que ella conociera, lo había intentando antes. Respiró, cogió impulso y se dejó caer.
El sol la calentaba, mientras veía pasar objetos estáticos, y hasta tiempo le dio de ver a través del gran ventanal un árbol grande y otras como ella, volando libremente.
Su periplo terminó enseguida. Cayó al suelo donde encontró otras motas de polvo que esperaban pacientemente a que el señor barriera y se las llevara en el cepillo a otro lugar donde iniciar una nueva vida.
Precioso relato, lo he leído varias veces, imaginando esa mota.
Feliz domingo!
Muchas gracias por tus palabras, viajamos con la luz!
fascinada con tu capacidad inventiva y como dotas a una simple mota de tanto sentimiento.
besos marta y feliz domingo
Muchas gracias, a sus pies! Seguro que Elvis se divierte atrapando alguna que otra.
En la vida hay que lanzarse, ha quedado claro. :)
Muy buena historia, original y bonica.
Un beso!
Muchas gracias, quería escribir algo distinto, jajajaj, ¿lo he conseguido?
Woow no me lo esperaba jajajaj muy buena muacks!
Hola!! Cuánto tiempo sin saber de tí! GRacias!
Vaya, he pensado, creo que no me estoy enterando, y he vuelto a empezar sin acabar la primera vez…y lo he visto, una mota de polvo!!!??? pero que imaginación la tuya…Genial como siempre!!
Besos felicessssssss
Muchas gracias, quería hacer algo original, y las palabras se prestaban a ello!
Luna y yo estamos alucinadas, ¡¡¡una mota de polvo!! ¡¡¡que imaginación, seguro que ha viajado mucho!!!
Muchas gracias, dotar de personalidad a una cosa, normalmente que no nos gusta, me ha encantado.
Me alucina la imaginación que tienes… Una mota de polvo. ¡Increíble! Muy original la historia Marta. Espero que el futuro de esas motas de polvo aventureras fuera estar revoloteando por la calle como aquellas que visualizó por la ventana. ;)
Estaría bien que volasen fuera de mi casa, que ya estoy cansada de pasar el cepillo y barrer todos los días. Tus palabras han sido clave!
Jajajajajajaja No me hables… Que con dos persas en casa otra cosa no, pero escoba y mopa…
genial y sorprendente…. me he quedado alucinada y me ha apetecido ser esa mota… feliz semana y un besazo
Jajaja, pues con cuidado, no te vaya a cazar la escoba y te quedes sin volar!
Besos!
Muy original, vivan las cosas pequeñas! Enhorabuena Marta, un relato microscópico y fascinante!