Orgullosa de l’aînée

Estos días he estado ocupada con cosas del AMPA, preparando varios proyectos, diseñando, escribiendo, comprando, doblando hojas, y hasta metiendo caramelos en bolsitas.

Una tarde, en la que l’aînée me vio recogiendo las bolsitas de plástico y los caramelos, me preguntó que si me ayudaba. Que ella era muy buena, y quería compartir su tiempo conmigo. Aunque tenía previsto que fuera mi junta la que se encargara, no pude negarselo. Y así nos vimos trabajando juntas. Ella pegaba la etiqueta de feliz navidad en las bolsitas, y me las iba pasando para que las rellenara de caramelos. Cuando no veía algún color de caramelo, ella me ayudaba a encontrarlos en la caja de zapatos donde los íbamos metiendo. Como sólo eran bolsas para los tres cursos de infantil, acabamos muy pronto.

Ayudando a mamá

De este episodio me quedo con varias cosas, mi hija está dispuesta a colaborar siempre que alguien lo necesite -me contaba que en el colegio ayudaba a los niños con la comida, o a llevarlos de un sitio a otro… Y en casa, ayuda a su hermana-; que no espera una recompensa -sobraron caramelos, claro, y de esos, dijo de compartirlos con sus mejores amigos-; que le gusta hacer cosas conmigo -no me cabía la mejor duda, pero es bonito vivirlo-. Además entrenamos las cuentas, contó las etiquetas de la hoja que le faltaban por pegar, y me ayudó a hacer paquetitos de cinco caramelos.

El día del festival, estoy segura que cuando vea que el rey mago le reparte una bolsita con caramelos, dirá que ella ayudó a prepararlas.

Caramelos  metidos en bolsitas etiquetadas. Trabajo realizado por Danièle

Caramelos metidos en bolsitas etiquetadas. Trabajo realizado por Danièle