Este mes jugamos con una frase de Julia Navarro, de su libro Dispara, yo ya estoy muerto.
No recordaba nada de lo que había pasado durante el día. Acababa de levantarse, y tras mirarse al espejo, intentó hacer memoria. Lo único que le venía a la mente, era la noche anterior. Pero ¿qué había ocurrido desde que se había acostado hasta ahora, las nueve de la noche del día siguiente?
Había estado en su casa. Eso es. Había llegado a entrar sin que ella se diera cuenta. Las luces estaban ya apagadas cuando entró por la ventana, que estaba abierta de par en par, quizás luchando porque alguna pequeña corriente de aire entrara y refrescara el ambiente. Craso error. Nunca aprenden…
Estuvo buscando por todas las estancias de la casa. La cocina olía muy bien, debía haber cocinado algo antes de irse a la cama, ya que el olor no había terminado de irse. En el salón, todo olía a ella. Siguió buscándola. Ni siquiera cuando se encontró frente a frente con el perro, se asustó. Y el animal, sólo levantó la cabeza, bajandola enseguida, sin ruido, sin movimientos bruscos.
Al fin, llegó a su cuarto. La encontró dormida en su cama. Sin taparse con las sábanas. Y con el camisón medio abierto por el pecho. Se acercó a ella y…
No recordaba nada más. Desde ese momento, y hasta ahora, había un hueco en su memoria. Tenía la cabeza medio ida, como si hubiera bebido demasiado alcohol, pero eso era imposible. Entonces… ¿Qué había pasado?
Decidió volver a repetir las mismas acciones que la noche anterior. Al fin y al cabo, nada malo le había pasado. Seguía vivo. Aunque sin recordar lo acontecido.
Hay momentos en la vida en los que la única manera de salvarse a uno mismo es muriendo o matando.
Y allá que salió otra vez. Encontró nuevamente la ventana abierta. Pero un olor dulzón llenaba las estancias esta vez. No había rastro del perro. Consiguió llegar a la habitación. Pero esta vez, se sentía más pesado. Se acercó a ella, despacio… Más despacio.
Lo último que recuerda es un fuerte golpe sobre su cabeza, y caer en la almohada. Ella lo había estado esperando. Había rocíado todas las habitaciones con un spray anti-mosquitos, de ahí el olor dulzón que notó al entrar. Y había estado agazapada en la cama, a la espera de esscuchar su zumbido. Esta vez, lo había cazado.
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Me encantan tus relatos, son una preciosidad.
Muchas gracias, Irene!
Un relato espectacular… enhorabuena. Escribes genial Marta.
Buen dìa!
Buenos días!!
Muchas gracias por tus palabras!
Yo pensaba en otra clase de “vampiro”, asi que me ha sorprendido ese giro final. jajajaja

Muy buena historia, Marta.
Tienes un buen toque humorístico también, aprovéchalo más!
Un besico!
Jajaja, nunca podré estar a tu altura con el toque humorístico, aunque lo seguiré intentando!
Besos especiales!
Me ha gustado muchísimo, yo creía que era un asesino , jajaj, .Saludos.
Al final, los mosquitos tienen mucho de asesinos
Jajajajja un mosquito!!?? no me lo esperaba!!! me ha encantado.
Besosssssssssss
Jajajaj, eso intentaba, daros el “susto” al final
Sorprendente giro final, Marta, me encantó, felicidades.
Muchas gracias, todo un honor tus palabras.
¡¿Otro mosquito?! ¿Os habéis aliado todos contra estos pobres animales? jajaja
Me ha gustado mucho, la verdad es que no me esperaba ese cambio y ha sido muy agradable. He disfrutado mucho de tu relato.
¡Un besín!
Muchas gracias.
muere, mosquito, muere!!!
Esos bichos no son bienvenidos!
Vaya! Me gustó mucho, aunque es una pena que los dos mosquitos vayan seguidos en el juego!! Por cierto, la amnesia, la cabeza medio ida, comparada a haber bebido alcohol, el olor dulzón,… Estuvo genial, me gustó mucho.
Gracias por compartir tu texto, gracias por jugar. Besos.
Muchas gracias por tus palabras
Casi empiezo a sentir lástima por los pobres moscos, esta entrega si que les ha tupido, será que estamos en temporada? Muy bueno el final, felicidades!
Ay, no sientas lástima, que hay veces que son insoportables
jajajaja es genial XD
Muchas gracias!
Genial!!! Me encanta!
Muchas gracias!
Muy divertido relato con un delicioso giro de tuerca.
Muchas gracias por tu comentario.
Increíble. Acabo de leer el relato de Amelia y tú me has engañado igual que ella. Perfecto
Jajaja, muchas gracias!
Me recuerda éste carnaval a mis participaciones en el cuentacuentos hace unos años… Cada semana era una frase para comenzar a escribir.
Anímate… Es divertido participar, y se leen relatos estupendos.
Muy bueno, Marta, es increíble como tú y Amelia sincronizaron para escribir un relato sobre el mismo enemigo, pero cada una en su propio estilo. Me tomaste de sorpresa con el final, jajajaja. Me gustó mucho. Te felicito. Besos!
Muchas gracias por tu comentario! A ver si os leo a todos.
¡Genial Marta! Me ha encantado el relato, lleno de misterio y la resolución me ha sorprendido y divertido a la vez, aunque me dio un poco de pena cómo acabó el pobre protagonista. ¡Felicidades!
Besos grandes.
Bueno, el mosquito ya había tenido su ración la noche anterior, una vez, pase, la segunda ya…
Gracias por comentar!
Que bonito, cada vez me gusta más leer tus relatos, no sé como se te ocurren.
Eres genial!!
Muchas gracias. Este en concreto, me encantó pensarlo.