Este mes jugamos con una frase de Stephen King, sacada de la novela: El misterio de Salem’s Lot.
Apenas eran unos adolescentes, cuando Gabriela y sus amigos quedaron una tarde en la casa de ella. Les gustaba la emoción, y la libertad que les había otorgado la madre de Gabriela para estar todo el día solos en la gran casona.
Allí, a las afueras del pueblo, ¿qué les podía pasar?
Se bañaron en la piscina, prepararon pasta con tomate para todos ellos, jugaron a las cartas… A algunos se les escapaba la mirada furtiva hacia Gabriela, sin duda alguna, la chica más guapa de toda la clase. Pero ella, ajena a todo eso, hacía caso a todos por igual. Sobre las cinco de la tarde, Andrés decidió que el grupito de cinco podían acercarse al bosque que había al lado de la casa, y jugar al tablero.
Todos aceptaron con risas, y mientras los demás se quedaban en la casa, ellos se escaparon, con un vaso de cristal y un tablero en el que había dibujado dos círculos, que decían sí y no.
“Yo sólo quiero preguntarle algo a Jim Morrison” comentó el más atrevido.
Los demás rieron, no creían en esas cosas.
Dispusieron todo encima de un tronco caído, y pusieron los dedos en el culo del vaso.
“No, esperad, tengo que hacer una pregunta al vaso, y éste se moverá a la respuesta correcta.”
Levantaron los dedos, Andrés se llevó el vaso de cristal a la boca y tras pensar un segundo, masculló algo que hizo que se empañara el vaso. Acto seguido lo colocó en el tablero e invitó a los demás a poner los dedos en él.
De repente, el vaso comenzó a moverse, dirigiéndose al “sí”.
Andrés se quedó blanco. Levantó el dedo y dijo que ya no le apetecía seguir jugando a eso, que seguro que los espíritus tenían cosas que hacer, y que además, ellos no creían en esas cosas.
“¿No nos vas a contar qué le has preguntado al vaso mágico?”
Nadie respondió. El viento suspiraba entre los árboles, haciéndoles emitir susurros misteriosos. A la sombra oscilante de los olmos que se alzaban del otro lado del muro podía ver la lápida de Hubert Marsten.
Primera participación – Segunda participación – Tercera participación – Cuarta participación – Quinta participación – Sexta participación
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jooooooooooooo.. ¿qué le preguntó? Me has dejado con la mosca detrás de la oreja… que malosa eres…. muy buena la historia pero… necesito más… un besazo
Tenía la duda de si poner la pregunta, o no. Al final, creo que pegaba más con el trozo de frase a incluir, dejarlo en el misterio.
Besos especiales.
Arrghrghrgrhr… ¡Qué mala gente! ¿Nos dejas así? ¿Sin saber qué ha preguntado? Ays…

La historia es genial, eso te salva… Pero poco…
Besicos y gracias por seguir jugando!
Ay, Ramón, que si ponía la pregunta, no conseguía cuadrar la frase que habías propuesto… Es una historia sencilla, pero creo que el toque de misterio de final la ha mejorado.
Besos especiales.
¿Cual fue la pregunta? al no decirla creo que cada unose hace una diferente. Me encantó.
Sí, pretendía dejar un final abierto a la imaginación de cada uno. Yo tengo un final en mi mente, pero… Cada uno, elige su final, jijiji.
Gracias por pasarte!
Jo, siempre me dejas con la intriga y ganas de saber más.
Sí, en este caso, era casi previsible dejar el final abierto.
Besos especiales!
Aunque me has dejado intrigada he de decirte que me encantan estas historias de misterio y miedo…me recuerdan algo…
he de decirte…me sangran los ojos, por favor cámbialo…maldito teclado!!!
Lo corregí ya, también me dolieron los ojos. Aunque he tardado en comentar, que esto me cuesta más.
¿Y si te digo que esta historia tiene cosas reales?
Me has dejado intrigada… ¿Cual fue la pregunta?
Imagina una… ¡Puede ser cualquiera!
uuuuuh!!!
¿Miedo?
Pero Martaaaaaaaa, que nos hemos quedado sin saberloooooooooo.
Vale, bueno, que sepas que no te lo pienso perdonar. Ala! Jajajajaja
Gracias por tu relato, que me ha encantado. Un besote.