Son las 6 de la mañana. Suena el despertador. Tienes que vestirte y desayunar en un tiempo record para poder salir al trabajo y cumplir con el horario laboral, antes de que tus hijos salgan del colegio por la tarde. Por supuesto cuentas con la ayuda del padre de las criaturas que las levanta, les da el desayuno y las lleva al colegio.
O son las 7 de la mañana. Suena el despertador. Por segunda vez. Te levantas y corres por toda la casa, levantando a todo ser viviente que habita en tu hogar. El perro te saluda con un ladrido, mientras pones los vasos de leche en la mesa de la cocina. Gritas al aire que se pongan la ropa que, habías preparado la noche anterior, y que preparen las chaquetas.
Mientras tus hijos desayunan, atiendes el correo y coges un par de llamadas de teléfono del trabajo. Hasta las 9 no puedes entrar al trabajo, y eso hará que debas horas al final de la semana.
¿Equilibrio?
Para un montón de madres trabajadoras, el hecho de conciliar trabajo e hijos no siempre es fácil. Cuesta encontrar el equilibio entre lo que se quiere, lo que se puede y lo que se desea. Hoy, más que nunca, encontrar ese equilibrio es complicado, ya que la situación económica no es sencilla de manejar y estar trabajando es la mejor manera de sacar adelante a una familia. A tu familia.
Muchos padres no pueden contar con el apoyo de sus familiares cercanos para cuidar a sus hijos mientras ellos trabajan, incidiendo entonces en el poco tiempo que a la salida del trabajo les dedican a sus hijos.
Consejos
Muchas veces, mi hija pequeña, al verme salir por la tarde, me preguntaba adónde iba. Le contestaba que a trabajar, que sería un ratito y que volvería pronto. No debemos negarles la realidad a nuestros hijos, trabajamos porque es necesario para poder tener satisfechas las necesidades en el hogar.
Mi hija mayor, al verme sacar dinero del cajero, me decía que sólo habían salido dos billetes, le contesté que el cajero me daba esos billetes porque era lo que había pedido, y que no necesitaba más. A partir de ahí, le expliqué que el dinero era el pago por el trabajo que realizaba por las mañanas.
Muchas veces, al llegar las 5 de la tarde, hora de salida del colegio de mis hijas, no tengo ganas de nada. Estoy cansada después de haber estado desde las 7 en el trabajo. Pero hablo con mis hijas y las escucho. Me cuentan su día, lo más emocionante que han hecho, lo que han comido en el comedor, lo que han aprendido y con quién han estado jugando. Muchas tardes, intentamos hacer cosas distintas, o damos una vuelta por el parque, o nos vamos de paseo, o miramos juguetes, o nos vamos a casa a hacer dibujos.
Como madre, siento la responsabilidad de estar bien con mis hijas, de compartir el día a día con ellas, y si estoy muy cansada, les pido que me dejen unos minutos tranquila. Porque todas las personas necesitan de vez en cuando, estar relajadas, o pensar en las musarañas. Ellas lo entienden, y me dicen que se van a jugar en silencio al cuarto de jugar.
Y los fines de semana… Intentamos hacer cosas que durante la semana no hemos podido hacer. Y compartimos ratos de juego con papá, que entre semana, suele perderse parte de la diversión.
Disfrutar del tiempo
Si nuestros hijos ven que no sabemos organizarnos, o que enseguida perdemos los nervios, haremos que entiendan que esa es la vía fácil, el camino que hay que tomar, y no es así. Es importante organizarse para dedicar tiempo de calidad a los pequeños. Dedicar tiempo de calidad con los niños y niñas, no solo es bueno para ellos, es un tiempo de disfrute para todos que va a aportar beneficiosas ventajas: mejora los vínculos afectivos, la autoestima, potencia el desarrollo global, fomenta el aprendizaje, nos ayuda a liberarnos del estrés, favorece la comunicación. En definitiva contribuye al buen humor de todos y a la felicidad familiar.
Citas
Como dice Ana de Salas, directora general de Familia del Gobierno de Aragón,
La conciliación garantiza la estabilidad de la familia y, por tanto, de la sociedad.
O Luis Carbonel, presidente de CONCAPA,
Eduquemos a los niños en los hábitos que influyen en la conciliación y la racionalización.
¿Me cuentas como equilibras/concilias tu día a día?
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Tenéis que hacer encaje de bolillos y yo a veces me alegro de haberme podido quedar en casa haciendo pequeñas cosillas de vez en cuando. Eso sí con muchísimos recortes en nuestro presupuesto (ahora busco trabajo y no lo encuentro pero eso es otra historia). Sois mis heroínas
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Ay, no te cuento con alertas infundadas, de con quien se deja a los niños, cuántas horas hay que recuperar… Hay veces que me gustaría quedarme en casa con mis hijas.
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Ay como me alegro de que nuestros horarios de trabajo y la disponibilidad de aitite jubilado para echarnos una mano cuando hace falta, nos permitan llevar un ritmo suficientemente relajado cada día!
La patita cuando faltamos uno de los dos y le preguntan donde esta el otro siempre contesta que en el trabajo, parecemos super currelas! jajaja!!
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La Patita es un encanto. Ya me gustaría a mi poder estar más tiempo con mis hijas, o al menos, no estar tan agobiada o cansada por las tardes.
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A mí me falta organización ¡mucha! Y lo sé. Me siento un poco menos preocupada por este aspecto de la crianza porque estoy con mi bichilla 24 horas al día y aunque no viva en una fiesta continua, me tiene siempre que lo requiere a mano. Mi marido si suele quejarse de que no tenemos tiempo en familia, porque cuando él entra por la puerta yo e hago ocuparse de la niña a fin de terminar trabajo pendiente o hacer tareas que con ella me cuestan 3 veces más tiempo. Por eso sé que tengo que buscar ese equilibrio para poder asar tiempo juntos los 3 y no divididos en grupos.
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En estos primeros años, creo que los niños apenas recuerdan todo, pero sí la compañía y el cariño que se les da todos los días. No por estar más tiempo con ellos, van a estar mejor. Ese tiempo hay que utilizarlo de la mejor manera y que ellos se sientan “en familia”.
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Nuestro día a día es muy parecido. Vamos pendientes del reloj pero no hay otra manera. Mi hija también tiene claro que tener dinero y poder comprar lo que necesitamos es posible porque trabajamos. Aún así, cuando se pone mala y en las vacaciones o fiestas escolares tenemos que hacer piruetas ya que no tenemos apoyo. En fin. A por la conciliación!
Besotes!
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Uy, eso de conciliar está hecho para los jefes, debe ser, porque sino, no entiendo que haya tanto movimiento pro-conciliación. El otro día escuché a una mujer diciendo (sobre la alerta por lluvias que provocó que los niños no fueran al colegio el viernes) que esos “impedimentos” ya los teníamos que tener previstos, como cuando necesitamos llevar a los niños al médico… En fin, que sigue habiendo gente intolerante y que no comprende que los padres y madres trabajadores podemos faltar al trabajo por “excusas” de verdad.
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Que difícil es esto, nosotros durante dos semanas al mes nos resulta bastante más fácil ya que mi marido está trabajando sólo por la mañana y yo trabajo por la tarde. Pero las otras dos semana que está de tarde es muy complicado, tenemos que tirar de abuelos, suerte que los tenemos cerca y tenemos a los 4 y están bien. Ya si alguno de ellos está de viaje o tienen otra cosa que hacer pues entonces nos toca negociar con los jefes, en mi caso no, que soy mi jefa jajaja pero tengo que cuadrar agenda y eso significa quitarme tiempo de otro lado. Eso sí desde que llego a casa hasta que se acuesta somos todo suyo…..y los fines de semana también.
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Ay, Martuki, a mi me pasa, al revés, yo de mañana, y mi marido de tarde. Paso más tiempo con ellas que él, pero cuando llega la tarde estoy tan cansada de toda la mañana, que me apetece poco hacer cosas. El fin de semana es cuando lo organizamos para hacer cosas los 4.
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Pues se lleva y se hace todo cuanto se pueda y proporcionar tiempo de calidad y no cantidad. Se necesita tiempo para nosotros mismas para estar bien para ellos. Escucharlos y charlar sobre sus preocupaciones porque para ellos es lo más importante y aún estando media muerta de agotada demostrarles que haces todo el esfuerzo por ellos. Cuando los niños ven esto, aprenden a valorarlo y se comportan de igual manera para con uno. Me encanta cuando me ven cargada de bolsas y me dicen:¡Te ayudo ,mamå! Y me cogen las bolsas porque me demuestran que me consideran.
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